LA EXCELENCIA SE LOGRA CON EXIGENCIA

BÉISBOL PEQUEÑO

Por: Arturo de la Mora Yocupicio

 

Teaching14 de Mayo de 2016- En noviembre de 2013 en la columna “Valore a su instructor de escuelita” compartí: “Generalmente la labor de los instructores de escuelitas de béisbol es poco valorada. Al menos en la que egresé realizan gratis su trabajo. Reciben muchas críticas negativas a cambio de pocos aplausos. Aun así, representan un ejemplo a seguir y llegan a influir más en los niños incluso que sus mismos padres”.

 

Muchos de ellos ponen dinero de su bolsa para sufragar gastos del equipo, ello sin considerar el valioso tiempo que también invierten. Su corazón está lleno de anécdotas y satisfacciones pues han visto pasar generaciones, las cuales ya están prestando un servicio en beneficio de nuestra comunidad. Hoy reconozco a esos grandes maestros que tenemos en las escuelitas de béisbol: los instructores.

 

Hace tiempo dirigí un mensaje alusivo al Día del Maestro. Dentro del mismo recordé a una maestra que considero“inolvidable” por lo que me compartió en los años que conviví con ella.

 

Ella fue distinguida en nuestra graduación de secundaria y en su mensaje dijo: “Ustedes dentro de poco tiempo tendrán la responsabilidad de desempeñarse en el ámbito profesional y realizar diferentes trabajos que ayudarán a lograr una mejor sociedad”. Pasó pronto el tiempo y sus palabras se hicieron realidad.

 

Hoy, sigo sus pasos enseñando a nuevas generaciones. Estoy convencido que la trascendencia del maestro no queda en el aula, tampoco en una calificación sino a través de sus alumnos. Tener la oportunidad de educar a un individuo es un trabajo bendito, el cual considero, después de curar, una actividad fundamental en la vida del ser humano.

 

Pero, ¿qué es lo hizo a esta maestra algo tan especial para mí?

  1. Me enseñó cosas interesantes y de gran utilidad en mi vida.
  2. Mantenía el respeto de todos en mi grupo.
  3. Encontraba las palabras para convencernos ante nuestros actos inconscientes.
  4. Siempre nos exigió a dar más de nosotros pues ella decía que sólo en quien miraba capacidad pedía mayor esfuerzo sabiendo que se podía obtener más.
  5. Inspiraba lo suficiente para seguir sus pasos, incluso imitar su estilo.

 

Considero que los maestros memorables son los que siempre nos exigieron a dar más de nosotros.Nos invitan a lograr la excelencia, ese estado que, en mi opinión, es similar a una banda caminadora en movimiento: para mantenerse en ella hay que hacer un gran esfuerzo de manera constante.Lo mismo pasa con un instructor: quien le exige más a su niño es que mira potencial en él.

 

El alumno es el encargado de llevar el mensaje de sus maestros y en él se reflejará el trabajo de sus mentores. De esta maestra me quedó una gran enseñanza: No hay excelencia sin exigencia.

 

Y usted, ¿busca la excelencia?

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