CARTA ABIERTA AL GREMIO PERIODÍSTICO BEISBOLERO

LAS REGLAS DEL JUEGO

Por Jesús Álvarez Iceido

 

 

79 de Septiembre de 2015- ¿"Qué tiene de malo tomarse una selfie o una pic con un pelotero"?. Esa frase demuestra la crisis en la que vive el periodismo beisbolero, particularmente. Porque en periodismo no hay verano o invierno, no somos ligas para dividirnos y tomar partido por algún ente.

 

Aunque parece que algunos actuamos de esa manera (me incluyo porque quiera o no soy parte del problema).

 

En la tarde veía el debate que causó el tuit del presidente de los Tigres de Quintana Roo sobre el caso Peguero y la repercusión que tuvo con algunos colegas que trataron de ocultar o suavizar el tema.

 

Una discusión que me llamó la atención fue entre Helena Reyes y José Carlos Campos.

 

En particular fue una respuesta de la señora Robles al señor Campos.

 

"¿Qué tiene de malo tomarse una selfie o una pic con un pelotero?".

 

Como persona le digo, señora Reyes, que no tiene nada de malo.

 

Usted es libre de hacer lo que le plazca. Es más, es de admirar su determinación y coraje para hacer lo que quiere a pesar de las críticas.

 

Como aficionado le digo: ¡qué poca madre! Yo para acercarme a mi pelotero favorito tengo que pagar por los asientos caros o esperarlo por varios minutos afuera del parque y usted se vale de un permiso de trabajo para sacarme ventaja.

 

¡Ya ni la amuela! Y además, lo presume en redes sociales.

 

Pero como periodista le digo: qué vergüenza y qué lástima.

 

Me preocupa que no vea lo malo y más aún que ésa sea su argumentación. Clama haber estudiado en una de las mejores escuelas de periodismo de México y su capacidad para argumentar es pobre.

 

En su discusión con Campos hubo más bravura, brío, arranque y enojo que argumentos.

 

Ante argumentos sólidos no hay defensa, así hubiera callado a Campos, a mí y a todos sus detractores del presente, pasado y futuro y de una manera elegante.

 

En algo le doy la razón: el señor Campos no es dueño de la verdad, ni es nadie para decir cómo es una buena cobertura beisbolística.

 

Y voy más allá, nunca lo será, porque nadie puede ser dueño de la verdad absoluta, pero al menos está abierto a debatir y admitir sus errores.

 

Me parece admirable cómo se defienden entre los que cubren la LMB (me excluyo porque nunca he cubierto el circuito veraniego); sin embargo, usted reconoció que hubo un error de una colega en no corroborar su información y publicarla, pero temió acreditárselo al origen.

 

Y lo peor, darla por buena.

 

La defensa del “yo publico lo que investigué” de la periodista Gabriela Fernández de Lara es más perturbante aún.

 

No entiendo porque se envuelven en la bandera de la LMB y la defienden a capa y espada.

 

Admirable su lealtad hacia sus compañeros de cobertura y la liga ojalá así fuera hacia su profesión.

 

No es periodista el que saca un título del mejor instituto de México o de la universidad más humilde del estado más pobre de la República.

 

Es periodista el que lo practica de manera ética y responsable día a día sirviéndole a nadie más que a su audiencia.

 

Como reporteros, nuestro deber cuando buscamos la nota, es ir a preguntarle a la fuente oficial su versión e inmediatamente después desconfiar de ella y buscar contrarrestarla por otro lado: no somos oficina de comunicación social o relaciones públicas para escribir "su verdad".

 

Hemos denigrado, maltratado y humillado al periodismo con la falta de profesionalismo; cuando le decimos a alguna persona que somos reporteros, lo primero que piensan es que le podemos conseguir boletos, jerseys o llevarlo a conocer a su deportista, artista o personaje favorito, en lugar de actuar como lo que somos: un medio de comunicación.

 

No estamos en esto para hacer amigos, pero muchos lo ven de esta manera y eso es lo lamentable. Queremos ser periodistas para ser admirados y seguidos en redes sociales y se venden como si nosotros fueramos los protagonistas.

 

Tenemos el periodismo que nos merecemos, porque nosotros mismos no hacemos nada por hacer pesar nuestra profesión; cada vez nos respetan menos, nos comparan con los políticos por nuestra falta de congruencia y credibilidad, a los medios nos llaman circos por las conductas que adoptamos.

 

¡Ya basta!

 

Vivimos en tiempo difíciles, el periodista gana poco y no por ello es justificación para pedir dádivas o “chayotes”, lo único que tenemos es nuestra palabra. Comencemos por elevar nuestros trabajos, para poder exigir más, juntos, como gremio.

 

Para exigir, primero aprendamos a comportarnos a la altura, queremos ligas de primera, tengamos profesionales de primera.

 

No es nada personal, no se confundan, es pura cuestión profesional, porque vivimos de lo mismo y sus errores (y los míos) nos pegan a todos.