josecarlosEL RINCON BEISBOLERO / Por Jose Carlos Campos
Beisbol bajo analisis, Sin Censura. Lo veraz no quita lo decente. Respeto de ida y vuelta. Twitter @elrinconbeisbol

REGLAMENTOS EN ESTADIOS

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

SAMPERIO29 de Octubre de 2016- Como les suele suceder a muchas personas en la vida diaria, Abraham Samperio se encontró de repente con uno de esos momentos en que el ser humano se convierte en centro de un evento que concede fama, sea buena o mala. Cuestión de atrapar una pelota que iba de foul, batazo que parecía no tendría trascendencia.

 

Lo que se vino después es parte ya de la infamia: lichamiento tipo “bulying” de parte de un sector de aficionados, acusaciones de que lo habían corrido del estadio, versiones periodísticas para la vergüenza, sacudida a las redes sociales y al final, el club debiendo realizar actos de desagravio.

 

Muchas aristas del caso pero de fondo, notamos, la ausencia de políticas claras acerca de este tipo de eventos, por un lado, y por el otro de una cultura de comportamiento del público en los estadios. Ya no hablemos de códigos de conducta social.

 

El batazo de Agustín Murillo era atrapable, CJ Retherford hizo el gran esfuerzo y Samperio se le adelantó, le hizo el engarce. Que Murillo haya conectado de hit posterior a esa jugada hizo que algunos aficionados de ese sector del estadio “B-Air” reaccionaran de no muy buena forma.

 

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Foto periódico "La Crónica" de Mexicali

 

El video del periódico “La Crónica” hace notar lo antes expuesto, no es cosa de percepción o interpretación.

 

Lo que se sabe es que después del incidente, personal del club Águilas acudió no para pedir a Samperio, que iba acompañado de esposa e hija, a que saliera del inmueble sino a reubicarse para evitar así posibles efectos del encono en su contra.

 

De esto, el propio involucrado lo confirmó.

 

DERIVACIONES- EL citado video hace ver claramente como la especie de “linchamiento” lo encabeza una señora que dejó el manual de buenas costumbres en su casa, seguido por varios aficionados que ya mostraban signos de los efectos de la cerveza.

 

La acción del club se antojó necesaria, era lo prudente.

 

Nadie que criticara a ese grupo de espectadores que cobijados en el anonimato, enseñaron tan penoso comportamiento. Vergüenza debería darles haberlo protagonizado y lo mínimo era haberse disculpado.

 

Luego, un sector de los medios que condenó y satanizó al club, que llenó de adjetivos al club sin tener ni una idea ni referencia clara de lo que hablaba, aprovechando los muy previsibles para ver en ello oportunidad de vender “sangre”,  mitote y atacar al presidente de los Águilas, Dío Murillo, por aquello de que “les cae mal”.

 

Peor escenario, imposible, alentado por no contar con disposiciones claras y entendibles para todos. Así, ni quien se diga engañado.

 

POR CIERTO- Solamente nuestro colega Héctor Meza se atrevió a reconocer públicamente que lo que había informado fue equívoco, que lo había hecho sin tener argumentos. Se disculpó y eso lo enaltece.

 

Del resto, de los vende chismes y patrañas, nada. Lo suyo no pasa por la ética.

 

NECESIDAD- Creemos que la Liga Mexicana del Pacífico debe forzar a que cada club establezca reglamentos de comportamiento del público y que en ellos se establezca casos como el sucedido en Mexicali.

 

Además de apelar a lo que establecen las reglas (interferencia de aficionados), pueden apoyarse en lo dictado en Grandes Ligas  en donde ha habido casos en los que se marca el out y sí, ahí sí sacan al espectador del estadio sin que nadie llame “terrible” o “de vergüenza” la actitud del club.

 

Un reglamento que deba entenderse como una forma de “educar” al aficionado para que el espectáculo por el que paga transcurra de la menor manera y que se pueda disfrutar sin mancha alguna.

 

Es hora de empezar a sacar cuentas. Que lo sucedido con Samperio en Mexicali no solo sea anecdótico sino que se le saque provecho en decisiones que beneficien a todos.