josecarlosEL RINCON BEISBOLERO / Por Jose Carlos Campos
Beisbol bajo analisis, Sin Censura. Lo veraz no quita lo decente. Respeto de ida y vuelta. Twitter @elrinconbeisbol

ENTRE OLVIDO Y DESMEMORIA: LA ANABE VIVE

RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

ANABE630 de Junio de 2016- Fue el primer día de Julio de 1980, el caldero estalló, ese caldero que estuvo en el fuego avivado por los propios directivos, en ese entonces domeñados y sumisos ante el poder del Patriarca en turno, Alejo Peralta. Hace 36 años que estalló la huelga de peloteros en México. El 1 de Junio de 2016 se celebra, sí, se celebra el surgimiento de la ANABE.

 

No habremos de esperar de la Liga Mexicana de Beisbol un recordatorio, nada que demuestre siquiera un recuerdo al momento, lo contrario sería tan gran sorpresa como una especie de milagro. Han sido casi cuatro décadas del silencio con el que se busca callar las culpas que ni reconocen ni sienten.

 

Hace más de un mes, el 17 de Mayo, se cumplieron 20 años de que Jesús Sommers llegó a los 3000 mil hits de por vida, hito que parece ser una de esas marcas hechas para no romperse en mucho tiempo. La LMB lo calló, parece que no se acordó. Puede que sea que con 91 años a cuestas, a la liga ya le haya llegado la vejez que trae consigo la desmemoria.

 

No hace mucho nos decía un directivo “¿y a nosotros, qué? Esa fue bronca de otras generaciones, de gente que ya no está y a ellos les tocó. Lo de la huelga no es bronca nuestra”. Puede y tenga razón.

 

Pero la institución sigue siendo la misma, eso no ha cambiado, Eso lo sabe bien Plinio Escalante y gente como Roberto Mansur. Ese 1 de Julio de 1980 la historia de la LMB se quebró, lo bueno que había se fue al olvido.

 

ERROR- ¿Qué tanto perdió el beisbol mexicano con esa huelga que la LMB hace como que no existió?

 

Una respuesta rápida es que se perdieron al menos dos generaciones de peloteros y una generación entera de estelares de este deporte. Ídolos y figuras fueron repelidos por gente que desde su oficina, vio en el pelotero al enemigo, directivos de caricatura que se empinaron ante Peralta, que cedieron mucho más de lo que se cree al hacerle caso a quien entonces era “el Rey”.

 

Esa noche del 1 de Julio, en el momento en que Diablos y Tigres se negaron a jugar en el lleno parque del Seguro Social, se esfumaron los buenos tiempos, los buenos recuerdos, esos que hoy se añoran porque tal parece que de eso quiere vivir el hoy evidente viejo circuito.

 

Hubiera bastado una señal, una sola, para que se minimizara el daño. Peralta y su claque no quisieron, así sea que el entonces presidente López Portillo hubiera exhortado a que las gentes del dinero doblaran las manos. La historia se quiso escribir con soberbia y el precio lo pagan los directivos del presente.

 

Los estadios vacíos de hoy son como una especie de reproche por los “juegan o se mueren de hambre” que mandó decirles Peralta, incluso hasta con periodistas que hoy mejor callan. Estar en la ignominia no es su fuerte.

 

LOGROS- Hoy el pelotero mexicano vive mucho mejores épocas gracias precisamente a esa lucha que entablaron decenas de peloteros que sacrificaron todo por obtener algo. La ANABE logró para otros lo que peleó por sus integrantes.

 

Que si para muchos al final fue un triunfo para la LMB, luego de que la Liga Nacional desapareciera, razone sobran para contradecirlos: hoy el pelotero viaja en avión; se hospeda en hoteles decentes; no hay salarios de hambre. Se logró mucho, más de lo que los presuntos “vencedores” creen.

 

La imagen de cuando Alfonso “Houston” Jimenez, Eleno Cuén y Angel Moreno salieron de aquel juzgado que los declaró agentes libre, tumbando así la oposición de Peralta y acólitos, es digna de traerse a valor presente. Ojala así hubiera sido para todos los demás.

 

Tiene razón Ramón “Abulón” Hernández, líder histórico de la ANABE, al citar que un movimiento como el de 1980 no puede ser caracterizado por ganadores o perdedores. Quien ganó, evidentemente, fue la dignidad del protagonista esencial del beisbol: el pelotero.

 

DESEO- A 36 años de distancia, que no son tantos como para alegar olvido, lo mejor que pudiera hacer la LMB es ofrecer disculpas y tratar de curar esas heridas históricas. Nada le quita, al contrario.

 

Bien pudiera salir Plinio Escalante con una declaración que sería histórica para reconocer a los valientes de esa época, reconocer su lucha y establecer que sin ellos, el de hoy no sería el deporte que se vive.

 

Pero queda claro que esto queda en buenos deseos, nada más.

 

Entre la honradez histórica y la desmemoria no hay una buena relación.

 

A lo mejor, 36 años de remordimientos aún no han sido suficiente castigo.