CRONISTAS: EL PLURAL BAJO CONTRATO

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

Mago28 de Abril de 2017– Algunos viajan con el equipo, se uniforman como si fueran jugadores, adoptan el “caló” del pelotero y se aceptan a sí mismos como parte misma del equipo. Son los cronistas del equipo, de radio o de TV, nadie que les pueda exigir imparcialidad porque finalmente, son empleados del club.

 

Son, algunos, fanáticos de su trabajo tanto como del equipo al se deben., Usan el plural como estrategia supuesta de “enganchar” al aficionado aunque de fondo revelan el nada escondido sentido de pertenencia. “Ganamos”, “lo hicimos, “lo logramos”. El “nosotros” que luego tiene que lidiar con la ironía de la pregunta “y tú, ¿qué posición juegas?”.

 

Es la realidad de nuestro béisbol, las voces atadas a unos colores, la táctica de los clubes mexicanos a quienes no basta tener gente de prensa sino también, quienes en medios electrónicos se encarguen de “vender” al equipo sea donde ande el mismo. Promueven el producto deportivo tanto como como los souvenirs.

 

En este escenario, se reitera, nada qué criticar: trabajan para quien les paga. Caminan sobre la delgada línea que se marca en “si no le gusta al dueño lo que dices, te vas”. Naturaleza humana.

 

En la frontera del cuestionamiento, el que sean llamados “caseros”, “parciales”, “poco objetivos”. Todo cuanto pueda ser posible para remarcar que se debe a una solo causa; la de “su” equipo.

 

¿EXCEPCIONES?- La historia de la incorporación de los medios de comunicación electrónica deviene desde los años 40. En México, así como en muchas partes del mundo, el béisbol profesional creció gracias a radio y los excelentes cronistas que se podía disfrutar, maestros de esos que hoy hacen falta.

 

La tarea de estos “grandes” (Mago Septién y Agustín de Valdez como iconos) fue promover el béisbol, no a un equipo en particular. Por ello grandilocuencias que hoy se puede decir que fueron embustes (aquel pseudo “cuadro del millón de pesos” de Tigres) o batazos a los que supusieron distancias kilométricas. Se valía.

 

Hoy, varios son recitadores de frases comunes, amos del chaoteo sin sustancia y filósofos de la nada. Buscan émulos en cronistas de Estados Unidos y se traban cuando observan que en el otro lado la parcialidad no se uniforma. Allá los relatores, acá lo peor es el cronista-porrista-fanático, “Es mi chamba", es la defensa, se vale.

 

En esta realidad que se observa en el béisbol mexicano, la incorporación de comunicadoras para básicamente hacerse cargo del “color”, de los detalles alrededor del juego y nada nuevo bajo el sol. Mujeres a quienes no por serlo se les debe dar solamente las mentiras disfrazadas de halagos y callar las críticas por desempeños deficientes. Algunas, de plano, llegan como si fueran “las chicas del meteorológico”, mucho palmito, poca idea o algunas creyendo (y creídas) que el talento llega por cuestión genética. Hasta hoy, ninguna fémina que pueda ser vista como un referente.

 

La mediocridad no es asunto de género.

 

REFLEXION- Como en muchas otras cosas en la vida, ubicar a cronistas por su “calidad” parte del gusto personal de las audiencias. Uno puede catalogar de “bueno” a quien veinte califican de “malo”. Lo cierto es que para pocos cronistas de la actualidad hay unanimidad para darles aprobación. Eso a los clubes parece no importarles.

 

En lo personal, hemos admirado a varios personajes del micrófono así como aprendimos a no venerar a supuestos “prohombres” que muy lejos estuvieron de ser “grandes”. A algunos de estos últimos hasta el atrevimiento tuvieron de llevarlos al desaparecido Salón de la Fama para vía dedazo hacerlos inmortales.

 

En todo caso, agradecer y reconocer a quienes en base a calidad más que a empeño han honrado a su profesión. Qué bueno que no han sucumbido ante las tentaciones de lo que algunos de sus colegas suponen “fama”y con ello quieran excenciones y privilegios.

 

Todo entre líneas se entiende.