CASO PAQUÍN, LA INTERPRETACIÓN

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

Paquin58 de Mayo de 2017– La charla en “Beisbolerías” estuvo buena, intensa y sabrosa: ¿qué hay tras la remoción de Francisco “Paquín” Estrada como manager de los Bravos de León? ¿Cómo debe interpretarse? En la discusión, lo que se mostró de fondo es que en México el largo plazo pertenece al mundo de la entelequia.

 

Más allá de todo, las consideraciones más que obligadas para reconocer que Estrada es, sin duda, uno de los mejores timoneles de todos los tiempos, logros tangibles al calce que nadie puede cuestionar. Por encima incluso de varios a los que han construido nichos sobre falsas premisas o el desdeño a que han sido producto de visiones interesadas o muy sesgadas.

 

Queda claro que “Paquín” fue contratado bajo el enfoque de llevar a León a alguien con nombre y trayectoria, capaz de motivar “convencimiento” a una plaza a la que regresa el béisbol. Vamos, fue más movimiento mercadológico que deportivo.

 

La vida profesional del excelente manager vino a menos en los últimos años en mucho debido a situaciones muy personales (salud, familia), cosa que al parecer poco importó para dejar de lado sus últimas apariciones en LMB, muy lejanas del éxito. Incluso, recordar que se le vio manejando en la fuerte liga estatal de Chihuahua, no reconocida como profesional.

 

Ahí, los cimientos de la plática.

 

AÑORANZA- La tesis se deslizó entonces a uno de los temas centrales: el exjugador de béisbol en México suele negarse a dejar el uniforme colgado, se ata a él. El propio Estrada recibió ofertas para realizar labores de oficina, de asesor, y su postura era la de no aceptar: como él, varios creen que su labor sigue siendo en el campo, no tras un escritorio.

 

Más de fondo, el tema sería que el retiro a la profesión es decisión que pesa, es algo que cuesta aceptar y que vivir alejado del boato que entraña el béisbol les quita lo que es, se aceptar, “su vida misma”.

 

Y más de fondo, el reflexionar que el “caso Paquín” revela que en el béisbol mexicano las cosas parecieran caminar para atrás. El relevo generacional no llega, ni en peloteros, ni en managers, ni en directivos. Si acaso, se pudiera decir que en donde se muestra más o menos acentuado es en el área de umpires. En lo demás, casi en cero.

 

La serpiente se mordió la cola, se ha ido autoconsumiendo. El apetito por la exportación ha dejado sin “materia prima”, poco talento joven que surta a ligas (la Liga Norte de México presumiendo a extranjeros que “desarrollan”), la LMB con dos años eligiendo entre dos al Novato del Año y despojándose de peloteros nativos.

 

¿Managers? ¿Quiénes los que “son”, en dónde los que pueden ser?

 

Y de directivos ya ni hablamos.

 

STATUS- Temas ligados aunque no parezca, pregunta inocente: este año podría ser que el campeón de la LMB saliera del abigarrado grupo de equipos que tras un mes y medio de competencia, están jugando pelota debajo de .500.. y por mucho.

 

La zona Sur es zona de lamentos, de records para llorar. Produce grima ver que desde el segundo hasta el octavo lugar hay marcas negativas de ganados y perdidos. Lo que algunos llaman “competitividad” puede y se tarde en encontrarla, que anda extraviada desde hace años.

 

En la Norte, al menos, la aparición de equipos más constantes, con Tijuana y Sultanes en ritmo, Laguna en el pleito y ese cuarto lugar de Acereros que sigue sonando a que el Ferrari anda “desvieladón”.

 

Y así van.

 

JUGADA-. Rato teníamos de no ver que se ganara una jugada de apelación, el domingo nos tocó que se anulara una anotación en jugada de “pisa y corre” porque el corredor de los Pericos de Puebla tercera salió, sentenció el umpire ante el reclamo de los Piratas de Campeche, “antes de tiempo”.

 

Lo curioso es que aquí se fueron a la repetición por TV y nada, que las cámaras andaban en Babia y los camarógrafos rascándose la espalda, ni una sola toma para verificar si efectivamente lo apelado era cierto o no.

 

La carrera no contó, así quedó. Y a lo que sigue.