PREMIO Y CASTIGOS LMB 2017

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

 

ATTENDANCE LMB 201710 de Agosto de 2017- Concluyó el rol regular de la temporada 2017 de la Liga Mexicana de Beisbol, campaña que se habrá de recordar no por los mejores (hubo pocos) motivos sino por la serie de particularidades que corren en sentido contrario. Lo mismo el mini-cisma originado en invierno de 2016, la duda de quién llevó las riendas del circuito, la excentricidad de una zona Sur que fue casi la antítesis de la competitividad y el semiabandono de los estadios por parte de los aficionados.

 

Más allá de las estridencias por el 2018, es mejor buscar entre los silencios del 2017.

 

Para este columnista, nos sostenemos que el Pitcher del Año debe ser Nestor Molina (Aguila) con ese 1.78 para poner en marco y 11-3 de record, 1.06 WHIP) con mención honorífica a Octavio Acosta (con Diablos, 14-1, 2.99).

 

Habiendo otra vez pocos candidatos para Novato del Año (fruto del No Desarrollo), el trofeo debe ser para Ricky Rodríguez, el mexicano no nativo de Pericos (3.01,11HR, 71 CP) dejando en segundo puesto a José Márquez (Piratas) relevista de 4-2, 4.83).

 

El Relevista del Año quedará entre Chaud Gaudin (Acereros), Jason Urquidez (Toros) y Wirfin Obispo (Sultanes) en lo que se antoja como contienda muy cerrada.

 

El manager del Año creemos que se determinó al haber calificado los Rieleros de Aguascalientes en una temporada sobresaliente y en la que debe darse todo el crédito a Homar Rojas. Notable lo hecho por este equipo cargado de años y de talento.

 

El MVP reiteramos que nuestro voto para Jesús “Jesse” Castillo, Rieleros, quien tuvo un temporadón de .342, 20 jonrones, 79 anotadas y 82 producidas, dando una mención más que honorífica para Rainel Rosario, Saraperos, de .331,26 HR y 104 producidas.

 

Eso en lo individual.

 

CALIFICADOS- Sin ninguna duda, hay premios muy justos en la zona Norte luego de que calificaron los mejores equipos: Toros, Sultanes, Acereros y Rieleros. Estos cuatro equipos representaron la constancia, la alta competitividad y con todo derecho pueden llamarse los mejores.

 

En el otro lado, y aunque sean diferentes circunstancias, a los cuatro equipos fuera de playoffs la eliminación los hace iguales. Quieran o no, habrá que aceptar el fracaso como si fuera de uso. Se compite para ser campeones, no basta el esfuerzo. Uno esperaría la reflexión, la autocrítica, abierta y de frente a sus seguidores, no dejar que estos se vayan solos a un rincón a lamerse las heridas y que el club aludido los invite a comprar los abonos para el 2018.

 

Vaqueros, víctimas de la multipropiedad, decisiones torpes como el cambio de Ricky Alvarez los terminaron hundiendo.

 

Diablos, luego de bailar,  ahora se sentaron. Ya hablamos de ellos. El club se tiene que ajustar a la nueva realidad de la LMB.

 

Saraperos, un desastre, terminando la temporada con la afición peleada con la directiva. Apenas primera parte del precio a pagar.

 

Durango, ¿alguien esperaba más del último lugar? Buena plaza a la que no le puede faltar directiva y a la que no debe ayudar el gobierno. Se acabó la era del subdidio haciendo campeones en LMB.

 

SUR- La zona del desastre, de la mediocridad de la que apenas se salvaron Leones y Pericos, los Tigres calificando entre las muchas de arena y las pocas de cal.

 

Ni el Águila ni los Bravos han calificado, habrá juego de “limbo eliminatorio” entre ambos el viernes y sabremos quién obtendrá premio aunque pareciera que no lo merecen. Su campaña. La de ambos, se debe medir por números y estos no les favorecen. El sistema de competencia les puede favorecer pero no salva que la etiqueta sea de mediocridad, así se moleste a quien le disguste eltérmino.

 

Junto a ellos, tal vez, los demás con temporadas para el olvido inmediato: Piratas, equipo gitano que este 2017 poco mostró; Oaxaca, la oficina de reciclaje de los Diablos, otra vez pagando el precio de ser el olvidado “hermano menor” y Tabasco, epítome de la mediocridad y del desmadre en que se puede convertir un club que vive del erario.

 

Así llegó el final.

 

¿CELEBRAMOS?- Viendo hacia el 2018, a la LMB tal vez no le de tiempo o tal vez sus directivos prefieran ver en la oscurito lo “feo”. Ya soltó el adjunto la festiva celebración por algo que quiere que sea verdad y no lo fue. De su discurso se cayó eso de que son liga de 4.5 millones de aficionados, ahora se deberá decir de los “pasados cuatro millones”(4,042,605).

 

Una liga en donde 11 de los 16 equipos no pudieron captar a 5 mil aficionados por juego y esto no es culpa de los “millennials”, eso puede y un mercadólogo lo logre entender.