RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

 

Ros Sercar31 de Enero de 2018- Más allá del resultado final y de qué equipo se haya coronado, lo que permanecerá en la memoria son los tonos épicos que alcanzó la recién celebrada serie final de la Liga Mexicana del Pacífico. Así, sin duda, la calificamos como la más dramática y sensacional en la historia del circuito.

 

Tanto los hoy campeones Tomateros de Culiacán como los subcampeones Mayos de Navojoa fueron protagonistas de una serie épica, fijada ya para el recuerdo, en la cual los siete juegos celebrados se pintaron de excelencia competitiva.

 

Siete duelos en los que todos transitaron por sobre la línea de la duda de hacia dónde se cargaría la victoria. Dos equipos que se entregaron con todo, que no escatimaron nada para lo mismo agradar que lograr el triunfo total. Que si el lugar común sería decir que fueron batallas “encarnizadas”, lo más puntual sería calificar como “excepcionales” todos y cada uno de los juegos.

 

No hay mezquindad o animadversión (aunque sean gratis) que sea ajeno a este reconocimiento.

 

El domingo, tras esas doce innings que se consumieron cinco horas y 14 minutos, los Tomateros resultando campeones y Joey Meneses como el Jugador Más Valioso, decisión ésta que también tuvo sus complicaciones luego de que en la víspera, por los guindas era inescrutable anticipar a su JMV.

 

RESUMEN- Recorrer los siete duelos y dar una conclusión promueve caer en el riesgo de incurrir en comentarios que no pocos llaman “démeritos”. El que Tomateros hayan resultado campeones eliminaría el riesgo pero…

 

En el primero, todo radicó en el pitcheo de Anthony Vasquez, el zurdo as de la rotación de los Tomateros. Al día siguiente, los Mayos dejando 12 corredores en base y dando oxígeno al ganador Edgar González.

 

Ya en Culiacán, el tercero para los Mayos con los jonrones de Jovan Rosa y Alex González para luego empatar la serie con aquel 5-3 que se escribió con cuadrangular de Jesse Castillo y los batazos  de Max Ramírez y Paul León en la octava. El quinto juego pudo haber sido clave, decidido con el jonrón de Ismael Salas ante Carlos Bustamante.

 

Lo mejor de la serie llegó en el regreso a Navojoa, primero con el gran sexto juego que decidieron los Mayos en la novena con  jonrón de Paúl León y sencillo Randy Arozarena.

 

Del séptimo juego, celebrado el día 28 de Enero, todo es recordable: el apagón momentáneo, los dos jonrones de Jesse Castillo, el jonrón de Joey Meneses, el fildeo de Jovan Rosa en la tercera base, los Tomateros empatando en la novena y las dos carreras guindas en la entrada doce.

 

Y así fue la historia.

 

NEXT- Tras los festejos, a centrarse en lo que sigue, la Serie del Caribe. Mucho era lo que se tenía que hacer luego de que después de todo, al cuadro campeón se le tienen que hacer ajustes.

 

Honor para los ganadores, honor para los derrotados. A ambos agradecerles el esfuerzo. Contribuyeron en buena medida a resaltar a la LMP como el mejor producto beisbolero en México.

 

Y en este proceso, como todos los años, saber del catálogo que entre profanos y expertos elaboran para empezar denostar el evento, criticar a priori e inventar nuevas modalidades de descalificación.

 

Desde las tradicionales (“¿por qué le dicen México?”, “Por qué llevan a esos refuerzos?”) pasando por los reproches por la difusión (“no se ve en ciudad de México”, “TVC no se ve en esta ciudad”) hasta el desdeño por ser el evento que mayor ´proyección (después del Clásico Mundial) concede al béisbol mexicano.

 

Los rezos de quienes solo van a la iglesia el 12 de Diciembre.

 

DIFUSIÓN- A propósito de la difusión, y como para que los quejosos analicen argumentos, la LMP anuncia que la Serie del Caribe 2018 tendrá la más amplia difusión que haya tenido cualquier serie celebrada en México.

 

Va de entrada Megacable a través del canal TVC y la plataforma Xview; va por internet a través de Lmp.tv. Para los que preguntan al respecto, ESPN tiene los derechos para transmitir a los Estados Unidos.

 

Y para que nadie quede sentido, por aquello de que algunas cableras que no quieren a TVC en su catálogo, la Serie del Caribe se podrá ver en plazas como Ciudad de México,  Monterrey y Tijuana, entre otras, por IZZI y Total Play.

 

Ciertamente, quejarse también es deporte. O eso a la ingenuidad nivel Flanders.

 

REFUERZOS- Más de lo mismo, se anunciaron los refuerzos para el equipo campeón y la tradición no se rompe: quejas , reproches, polémica y versiones encontradas como no queriendo reconocer (¿entender?) que al equipo campeón de TODAS las ligas se le agregan refuerzos.

 

¿Acaso el llamado “dream team” de Puerto Rico no los tuvo, el de Dominicana de 1996 se fue “liso” y llegó “natural?

 

Pero más de fondo, se tiene presente que el béisbol de invierno, Serie del Caribe incluida, es básicamente espectáculo y con ello se abroga todo el derecho de tomar medidas en pro precisamente del espectáculo. Comprender este punto haría más fácil las discusiones que se dan en estas fechas.

 

Abundaríamos acerca de que se debe tener presente de que terminada la campaña, el equipo campeón pasa a ser responsabilidad de la liga, básicamente en lo administrativo aunque tiene también tiene voz en lo deportivo. SI a eso se agrega la voz y voto del manager y su cuerpo técnico, las obligadas bajas que se dan sea por lesiones o por compromiso con organizaciones ligamayoristas, encontramos muchas de las razones de los “porqués” de las decisiones sobre los refuerzos.

 

En esta ocasión, además de sus previamente seleccionados Fernando Pérez, Justin Greene y Sergio Mitre,  los Tomateros llevan a Sebastián Valle, Jesse Castillo, Walter Ibarra, Chris Roberson, Rolando Valdez, Ryan Kussmaul, Nick Struck, Miguel Peña, Barry Enright, José Isidro Márquez y Daniel Moskos.

 

El arsenal no es malo, ya veremos al roster en acción.

 

¿EN SERIO?- Épocas de redes sociales, de doble moral al alza y de periodismo deportivo que se confunde con la nota roja, haciendo del mitote la nota. Las formas por sobre el fondo y así es que lo de hoy es subirse en el tren del fastidio hacia Benjamin Gil.

 

Desde el invento y exageración sobre las celebraciones, atizando por atizar. Hasta hacerle al que le pega a la piñata con los ojos cerrados, a ver si se rompe y caen los biletes de su interior.

 

Tal parece que se sataniza por tomar cerveza y comer menudo, cual si la obligación fuera champaña y pato a la naranja. Vino el remate por lo de la señal de mal gusto, la video-disculpa forzada y el intento por aquietar el ánimo de los malquerientes.

 

Y la embestida, claro, desde medios y a través de periodistas que creen que todo el año deben recibir canasta navideñas (Moet Chandon y “canard à l'orange” al calce.