FRACASO, ENTRE TIRRIAS Y FOBIAS

RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

  

Toms SerCar7 de Febrero de 2018- Hay veces que el pato nada y hay veces que ni agua bebe. La buena racha de los equipos mexicanos en serie del Caribe llegó a su fin luego de que los Tomateros de Culiacán, campeones 2017-2018, fueran eliminados de la edición de este año celebrada en Guadalajara.

 

De entrada, debe partirse de reconocer que lo de Guadalajara ha sido un fracaso, así tal cual y sin agazaparlo. El proyecto con el que se fue antes de la serie se quedó en el camino, ligando tres derrotas que han calado en serio entre la fanaticada mexicana. El bache llegó en mala hora, para regocijo de algunos, por cierto. Y no, no se esponjen granizos, que lo anterior resiste cualquier debate.

 

Desde 2010, la Liga Mexicana del Pacífico ha obtenido cuatro campeonatos y bajo el nuevo formato ha sido asistente asiduo al juego final. Darle la contra a estos hechos es jugarle a la necedad.

 

Varios temas en agenda, luego de que la polémica han estado los recurrentes (los temas de los que se reniegan cada año) hasta los que han surgido por tirrias y fobias hacia la franquicia y el manager campeón. En este último punto, el propio Benjamín Gil ha abonado a la discusión luego de sus tropiezos y deslices, ya muy del dominio público.

 

Ahí se entienden mucho de aparente encono que se ha manifestado, cual si la corriente fuera “no merece ganar”, posición entendible de los aficionados por más que resulte mezquina. Los resabios son fuertes.

 

ORIGEN- Los Tomateros obtuvieron el cetro de la LMP dejando en claro sus virtudes, entre las cuales no está el bateo de poder. Agresividad, velocidad en las bases y sobre todo, buen pitcheo. Ese lo obtuvo el equipo “original”,

 

Al ser campeones, el club accedió al derecho que tiene para elegir refuerzos (elegirlos es opcional) luego de que para empezar, no pudo asistir su abridor estelar Anthony Vasquez. De ahí en adelante, el resto fue buscar cubrir eventuales huecos y apuntalar posiciones.

 

Aquí llega el punto que es recurrente: el proceso de elección de los refuerzos, una especie de juego de naipes en el cual, según los resultados, se busca repartir las culpas cual si se estuvieran entregando cartas en el “Texas Holdem”.

 

En los hechos, las negociaciones se dan entre la presidencia de la liga y la directiva del club campeón, siendo el manager el elemento central toda vez que la suya viene siendo la llamada “última palabra”. Cuestión de seguir la ruta crítica para entender el roster final.

 

Pedir ahora que se elimine este proceso, el de elegir refuerzos, suena a recurso facilón, argumento muy reactivo al resultado de este año y que curiosamente no se mencionó en los años previos.

 

CASOS- Sobre el tapete, los casos específicos de Sergio Romo y Esteban Haro, quienes de manera pública hicieron saber de su descontento por no haber sido llamados. En caso de Haro, como argumento presentó números incuestionables de efectividad en postemporada mientras que Romo… bueno, los galones ganados en batallas pasadas.

 

Hay que ver que los cuatro equipos rivales, incluido el de Cuba, llevaron refuerzos, así que pedir eliminar en la LMP sería pedir el “handicap” a favor con el que se participa.

 

El llamado a quienes fueron suena lógico, poco margen para cuestionar el llamado que se hizo a Daniel Moskos, Nick Struck, José Isidro Márquez y Ryan Kussmaul. Se entiende (y se justifica) luego de que sin duda, fueron de lo mejor en materia de pitcheo de relevo durante la temporada.}

 

Igual si hubieran llamado a Romo y Haro: una mala actuación y se hubieran iniciado los ”hubieran llamado a Moskos o a Kussmaul”. El cuento de nunca acabar.

 

Ni modo de que cada uno de los peloteros convocados firmen un documento por el que se comprometan a no fallar.

 

Si acaso algo queda en duda es lo referente a presunta promesa que le hicieron a Romo de que lo iban a invitar. Ahí sí, alguien cometió un desliz que creemos vale la pena averiguar.

 

ENCIMITA- Lo que sí es que nadie podrá decir que al cuadro mexicano se le vio agachado o tirado a la lona. Fueron tres resultados que mucho costó a los rivales armar y lo más sensato sería decir que supieron construirlos antes que echar toda la leña sobre el derrotado.

 

No todas las series son iguales, ni todos los contrincantes.

 

ACTITUD- Lo de ribete sería comentar acerca de lo que para muchos, ha sido esa especie de sensación de “mala onda” para la franquicia de los Tomateros. Actitudes que acusan, ha sido una especie de “mala vibra” para con el club campeón de la LMP. Raro, pero así fue. Se habla de que desde el sonido local se dejó ver ese extraño enrarecido ambiente, lo mismo haciendo sonar “El Mechón” (Romo dixit) que “Las Golondrina” que se escucharon el martes, como si se echara sal a la llaga.

 

Puede y que tras eso exista algún antecedente que revele del porqué del encono, una factura pendiente que transite sobre los rieles de la inquina personal, ganada no precisamente de manera gratuita.

 

Lo cierto es que tras el fracaso, obliga al análisis, a una revisión seria del caso y retomar el paso que traía el beisbol invernal mexicano hasta antes de este 2018.

 

Por ahora, diría Chuy Armenta, “a conejo ido, pedradas al matorral”.