RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

 

att26 de Febrero de 2018- Vaya manera de unirse hechos aparentes aislados que al final, coinciden para forjar un escenario común. El béisbol mexicano visto a través de diferentes ópticas y que revelan que después de todo, puede y andemos un poco engañados.

 

La semana anterior, primero, la Confederación Internacional de Beisbol y Softbol (WBSC) dio a conocer un ranking en el que México apareció en el quinto puesto, por sobre países como Puerto Rico, Venezuela, Dominicana y superado apenas por Estados Unidos, Japón, Corea y Cuba.

 

Segundo, la empresa Consulta Mitofsky reveló su estudio 2018 acerca de las preferencias del aficionado mexicano por los deportes, con el resultado de que el béisbol se mantuvo en el tercer puesto, solo abajo del futbol y el boxeo, superando por poco al basketbol y a la lucha libre.

 

El remate llegó el viernes pasado cuando en Villahermosa,Tabasco, el presidente de la Liga Mexicana de Beisbol, Javier Salinas, hizo unas declaraciones al periódico “Tabasco Hoy” que bien merecen ser repasadas, sobre todo porque no se sabe si se inscriben en el tono de una supuesta “ realidad”, si hubo falta de recato en ellas o si forman parte del script del “paisajismo” que anda vendiendo Salinas. Se toman con seriedad y no con el escepticismo (¿sorna?) a que parecen invitar.

 

FACTORES- Lo dicho por el Salinas fue claro de entender: "La Liga Mexicana de Beisbol es la número uno de Latinoamérica, en infraestructura, número de equipos, jugadores, promoción a este deporte, además son la cuarta mejor de todo el mundo".

 

Los factores pues utilizados en el “ranking” del presidente de la LMB quedaron claros y todos aluden es al “gigantismo”. Mismo que a su vez, ha propiciado históricamente los grandes males del añejo circuito. Nadie le puede discutir que efectivamente, la LMB es “la más grande” de Latinoamérica. Aquí nuevamente, citar aquello de que no es lo mismo “hotelote” que “hotelazo”

 

Suponemos que en lo declarado se refiere a exclusivamente el béisbol de verano porque en invierno, y para no ir más muy lejos, en México la Liga Mexicana del Pacífico supera a la LMB en cuestión de infraestructura. No se requiere mucho para dar por bueno el tópico si es que nos atenemos a la calidad de la mayoría de los escenarios en que se juega la pelota invernal.

 

Ni modo de que Salinas entrara al tema de las asistencias, tema en el cual caería lo de “promoción al deporte” (aquí la encuesta se aparece), siendo que cifras de por medio, no parece que sea la número uno. Veamos.

 

En base a lo registrado en 2017, la Liga Mexicana registró niveles más bajos de asistencia que las ligas de Japón (las dos), Corea, las dos ligas triple A y una de doble A de los Estados Unidos. Así entonces, ese cuarto lugar a nivel mundial queda en situación muy endeble.

 

En todo caso, tal vez a Salinas le faltó algo de prudencia: con sus declaraciones, reconoció recibir la presidencia de la LMB siendo esta, según, sus palabras “la cuarta mejor del mundo” y el eventual puesto número Uno en Latinoamérica. Que si llega a caer la liga de esos altares, capaz y dicen que el pecado se lo achacan al declarante.

 

¿ENTONCES?- Al calor de las declaraciones de Salinas, luce paradójico que por estos días ande visitando plazas para urgir remodelaciones, adecuaciones y tareas de dignificación para gran parte de los estadios veraniegos. Siendo, según lo declarado, el circuito líder en materia de infraestructura, parecería que poco se necesita para mantener la cima en dicho rubro.

 

También llama la atención que la entrevista se haya realizado en una ciudad en donde, en 2017, el promedio de asistencia fue de 1437 aficionados por juego, uno de los peores registros a nivel ligas menores.

 

Y ya no hablemos de que se le recuerde en la posible posición que pueda estar la LMB en materia de trato al pelotero en donde, se sabe bien a bien, es de las peores (eso sí) a nivel mundial.

 

Luce más prudente que Salinas se mantuviera en el discurso de “la liga más grande” y no en la de “la mejor”. No vaya a ser que alguien le recuerde eso de que alabanza en boca propia es vituperio.