ENTRE GITANOS NO SE LEEN LAS MANOS

RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos


 

Romero13 de Agosto de 2018- Se dieron a conocer el resultado de las votaciones emitidas para elegir a lo mejor de la temporada 2017-2018 de la Liga Mexicana del Pacífico que al final, resultaron de elemental justicia. Es decir, siendo que las mayorías mandan, creemos que los cuatro premios principales fueron otorgado reconociendo los méritos a la vista.

 

Como siempre, no faltaron los disensos, los quejosos y los que reclaman tal vez olvidando que no es la liga la que nombra a los ganadores sino que éstos devienen de la decisión que asumen los votantes, que en este caso somos los periodistas “acreditados”. (Sarcasmo muy personal).

 

En el caso de Jaime Lugo como Novato del Año y de Mitch Lively como Pitcher del Año no hubo problema alguno, algo que se atribuye en parte a que ahí no hubo localías en pugna.

 

En donde se atrancó la puerta fue a la hora de darse a conocer al Manager del Año y al Jugador Más Valioso, ambos rubros en los que había de por medio a dos integrantes de los Tomateros de Culiacán, curiosamente. Los ganadores Willie Romero y José Manuel “Manny” Roldríguez no quedaron exentos de ser cuestionados si bien, como en toda votación, habrá los “pros” y los “contras”.

 

Pero lo que llama la atención es que ahora algunos de los votantes traten de defender su voto, así sea a través de la nada escondida intención de quedar bien con sus audiencias. Si éstas reclaman, se ponen de aliados (“yo voté por él”) y si aplauden, lo mismo (“siempre fue mi gallo”).

 

Así no hay “pierde”, que lucir como “groupie” no es falta mayor.

 

RAZONES- En el caso del manager, Romero ganó el trofeo que para algunos, correspondía a Benjamín Gil, timonel de los Tomateros, lo que vino a avivar una polémica que debería quedarse para el siempre interesante debate entre los aficionados.

 

A nuestro ver, pesó en la decisión de quienes votaron ese mal querer ganado por Gil en algunas plazas. No se quiso ver lo bien o mal que haya hecho su trabajo sino en que se anclaron en el grupo de “malquerientes” del manager guinda. Ambos personajes acumularon méritos de sobra para ser elegidos.

 

Más tenso fue lo del JMV en donde el Manny superó a Sebastián Elizalde, desatando las obvias pasiones entre seguidores de los clubes involucrados… y de los comunicadores anexados.

 

Aquí aplica lo mismo: los dos jugadores con méritos saltando a la vista, donde hubiera caído la moneda hubiera sido buena decisión pero a nuestro ver, lo realizado por Rodríguez resultó de mayor nivel y de mayor estruendo.

 

La discusión queda entre los votantes y muy al estilo, no irá más allá luego de que entre gitanos no nos leemos la mano. Cada quien a rezarle a su santo.

 

CLAVE- Este verano hay que ponerle mucha atención a la Liga Norte de México, circuito desde hace tiempo convertido en importante fuente de aprovisionamiento de peloteros (extranjeros) a la Liga Mexicana de Beisbol.

 

El racional de este comentario se sustenta en hechos como la ausencia de surgimiento de novatos en la LMB, escasez acentuada en los últimos años y que ha dejado el terreno en donde lo que se sobresale la permanencia de una generación de peloteros en la que no pocos, están llegando al umbral de sus carreras.

 

Esto agravado por la temprana partida de muchachos con talento a Estados Unidos y el desprolijo manejo del talento de Ligas Infantiles y Juvenil, los grandes centros productores de peloteros en México y que tienen que luchar en serio para buscar un puesto ante la marcada falta de desarrollo.

 

Creemos que nuevamente, no estaremos viendo la irrupción de parvadas de peloteros jóvenes en la LMB y que se mantendrá la ya casi tradición de que desde la LNM lleguen importados a la hora que empiece la danza de movimientos en los rosters, fenómeno que pensamos será recurrente con los torneos de apertura y clausura de la LMB.

 

Así entonces, a ponerle ojo a la Norte de México en donde, además, ya están dibujando a la próxima víctima del periodismo “crea-destruye”, claro, antes de gozar de la repartición de dividendos.