¿EL “GIGANTISMO” TRAS LA EXPANSIÓN?

RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

 

Daniel Fdez18 de Abrilde 2018- Vale más la pena imaginar que la Liga Mexicana de Beisbol estudia la posibilidad de jugar de jueves a domingo que ver a sus directivos aprobando una posible expansión que de antemano, se advierte como un paso en falso. Si el “gigantismo” sostenido desde hace años no ha sido del todo positivo, aumentar el número de plazas suena más a otro balazo en el pie.

 

Lo anterior deviene luego de escuchar y leer lo expresado por el presidente de la LMB, Javier Salinas, en entrevista concedida al medio del que había sido director general. Llama la atención de que se deslice el comentario ante la percepción (de Salinas) que la primera temporada del 2018 tiene aromas a “éxito” y “gran impacto”.

 

“Salinas también mencionó que este nuevo aire ha provocado que varias ciudades hayan levantado la mano para tener una franquicia, entre las que están Morelia, Celaya y Querétaro”, se menciona la entrevista.

 

Pero vino la aclaración: “por el momento no está definido un plan de expansión, si bien celebró lo que ha ocurrido con los Bravos de León, que volvieron a dicha plaza en 2016 y le han ganado terreno al equipo de futbol”. No se cita la forma en qué se comprueba lo último.

 

Que las ciudades mencionadas lleguen a ser “beisboleras” merced a la expansión se presta para la duda pero que de eso se encarguen el marketing y la propaganda.

 

RAZONES- Para argumentar que el torneo de apertura de este 2018 va resultando exitoso, Salinas invocó el hecho de en los primeros 157 juegos “se contabilizaron más del 5 por ciento de incremento de aficionados respecto al año anterior”. Números alegres soportados en reportes que al día de hoy se reciben en la frontera entre el escepticismo y la sorna.

 

La LMB ya presume que sus juegos se ven en Japón, Samoa y las islas Fidji. ““Hoy la Liga ya tiene una exposición que a lo mejor nunca había tenido y junto con la Asamblea logramos estos cambios para la temporada 2018”.

 

Sin embargo, por más que se diga que el decaimiento en las asistencias se da hasta en las Grandes Ligas, en la LMB ya se advierte de manera notoria en varias plazas.

 

De hecho, el número “grueso” que Salinas presume se basan en mucho a las cifras logradas básicamente en Monterrey, Tijuana, Mérida y Monclova, con cierta ayuda de Saltillo, únicas plazas que mantienen promedio arriba de los 5 mil asistentes por juego.

 

En el resto, promedios de asistencia nada halagadores, muy en sintonía con los años anteriores si bien se registran aumentos con respecto a 2017, como lo es el caso de Villahermosa (de 1437 a 3705).

 

Nos habremos de esperar a que se reporte lo que se capte en el torneo de clausura (segunda temporada 2018) para saber si efectivamente, las cosas caminaron hacia arriba o si se mantuvieron en el nivel de siempre.

 

UNILATERAL- Resulta ocioso retomar el status que guarda en la actualidad la serie entre los Tigres de Quintana Roo y los Diablos Rojos del México, alguna vez llamada “la guerra civil” y el “clásico capitalino” luego de que ambos clubes tenían como sede a la ciudad de México.

 

Tras su peregrinar por Puebla y Cancún, donde hoy se alojan, fue obvio que los Tigres fueran perdiendo identidad, que su arraigo en la capital del país quede solamente en pequeños reductos de una afición beisbolera que ubica el “recuerdo cuando” o el “alguna vez”, en donde como escenografía aparece el desaparecido parque del Seguro Social.

 

Ocioso también discutir si es o no un “clásico”, que alguna vez lo fue en el marco de la estridencia que se llegó a justificar. En Cancún , ni luces del calificativo, lejana la idea que se tiene en el centro del país. Y a falta de algo más, que se mantenga un rato más la ilusión que se va extinguiendo. La tradición tarde que temprano se perderá, que los “milennials” no es precisamente la generación del recuerdo.

 

No es cosa, por ejemplo, de que en Toronto se siga extrañando a los Expos de Montreal.