RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

Jesse17 de Julio de 2018– Entre las innovaciones que llegó proponiendo Javier Salinas a la Liga Mexicana de Beisbol faltó, creemos, la creación de la unidad de reparación de daños y también, un curso para que los dueños de clubes entendieran la importancia de verse como socios.

 

Los dos temas van unidos, cuestión de ver en que ha sido un año en que la LMB no sale de un lío cuando ya está en otro, no terminan de apagar un incendio cuando las llamas salen de otro lado.

Ahora, en la agenda temática de la liga está la participación de la selección mexicana que estará en los juegos Centroamericanos y del Caribe, roster integrado por jugadores de la LMB y el cual decidieron de integrar con peloteros de todos los equipos.

Bajan del barco de última hora a Jesse Castillo y se desatan los demonios, versiones por todos lados (desde “doping” hasta órdenes de Acereros) y nadie de la liga que salga para aclarar los “porqués”. Otra vez la apuesta al silencio.

Así, la coyuntura ideal para que el “fuego amigo” irrumpa, cuestión de usar al sicario predilecto, dictarle la línea (si pena de cancelar el “saldazo”) y deslizar las versiones que buscan hacer daño al socio-competidor.

Claro que en apego a la historia, el jugador emerge como el “daño colateral” de la sorda pugna entre directivos y el ánimo convenenciero de medios y periodistas que se acercan al nopal cuando hay tunas… y chayotes.

Y en la LMB, el silencio de los inocentes.

PECADO- Ya se están viendo los efectos de la nueva política de la LMB en materia de No control del dopaje. Movimientos van y vienen en la total opacidad, sin reconocer lo que lo de hoy es pagar 5 mil dólares por jugador que dio positivo.

Muy poco, por no decir nada, para presumir de un circuito que hasta hace poco se autoproclamaba “garante” del juego limpio en el béisbol.

RECUERDOS- El escenario de “no saber socios” en la LMB data de hace años y esto da pie para recordar uno de los episodios más vergonzantes en la historia del circuito veraniego.

Segunda mitad de la década de los Setenta cuando irrumpe en la LMB el empresario RaúlRaul Medina Medina en Aguascalientes, personaje que desde su llegada no fue bien visto por la clica que mangoneaba en aquel entonces y que se plegaba al segundo zar de la liga, Alejo Peralta.

El 12 de Julio de 1978, el derecho especialista en bola submarina y exligamayorista Horacio Piña lanza juego perfecto ante los Diablos Rojos del México, una de las grandes hazañas en la historia. Cuarenta años después, la propia liga hace un tibio recordatorio de la fecha, como sin ganas, y es que también se cumplieron cuatro décadas de que desde la cúpula del poder, se distara sentencia de veto a Medina Reyes por el “pecado” de haberle regalado un auto último modelo a Piña.

Sí, tal cual, una decisión que enojó a sus presuntos “socios” luego de que aquellos eran tiempos en los que tratar bien al pelotero estaba prohibido.

Más tarde, los mismos “socios” convencieron a Antonio Ramírez Muro (que cobraba como presidente de la liga) para despojar de la franquicia a Medina.

Por cierto, recordar lo que poco se platica: en ese 1978 los Rieleros conquistaron el gallardete, “ignorando el bochornoso e indignante ofrecimiento de los Algodoneros de Unión Laguna de que se dejaran ganar (los Rieleros) algún juego de la serie, para que ésta regresara a Torreón porque los directivos tenían ya vendidos los boletos anticipadamente, dando como seguro que Torreón se coronaría”.

La sempiterna existencia del “fuego amigo”.