RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

HOF201830 de Julio de 2018- Con todo y lo que se le pueda cuestionar a decisiones recientes deI comité elector del Salón de la Fama de Coopertown, lo visto este domingo se aplaude luego de que se trató de la exaltación de una de las mejores generaciones de inmortales que al menos en lo personal, tengamos memoria.

 

Justicia deportiva por todos lados luego de darle la bienvenida a seis grandes peloteros, que cumplen cabalmente aquello de que fueron los mejores en su posición y en su época: Chipper Jones, Jim Thome, Vladimir Guerrero, Alan Tramell, Jim Morris y Trevor Hoffman.

 

O decíamos ayer en ERB Radio: los seis, de alguna manera, marcaron época, no solamente al calor de los números sino en esa proyección de ser de estirpe, de los “políticamente correctos”, serios y hasta fieros competidores y personajes que abanderaron la excelencia de este deporte.

 

La generació0n 2018 envía un buen mensaje a todos lados que ojala y en México se acusa como reto-compromiso ahora que se anuncia la llegada del Recinto de los Inmortales (aka Salón de la Fama II) por obra y gracia de la chequera de Alfredo Harp: más que caprichos o tripas, justicia deportiva. No todo deberá ser “porque jugaron con Diablos Rojos” sino que haya un reglamento que deba cumplirse rigurosamente, incluso por el propio dueño del salón.

 

La lección está dada.

 

REGRESO- Mal que bien, terminó el suplicio del equipo mexicano de béisbol que fue a Barranquilla, Colombia, a participar en el torneo de los Juegos Centroamericanos de donde se trajeron un poco honroso penúltimo lugar. Cero medallas, más derrotas que triunfos y ese dejo que hicieron ver que en nuestro país las cosas no son del color del que lo pintan algunos.

 

No traerse medalla es fracaso, no hay de otra, así se molesten algunos con la sentencia final.

 

Otra nueva incursión del profesionalismo en competencias internacionales que culmina en fracaso, revelando que en materia de organización y planeación andamos en pañales, tanto como en dejar muy claro que al sector de paga este tipo de compromisos les importa poco.

 

De los peloteros, nada qué decir. Fueron llamados al ser propuestos por sus clubes de verano, algunos no pudieron rendir más de lo esperado pero lo suyo fue tratar de cumplir.

 

Ya de paso, que lo entienda quien lo deba entender: si no les gustan las críticas, mejor retírense de este deporte. Andar con posturas de “divas” y creerse la divina envuelta en huevo no les da “fuero” ni los protege contra los señalamientos que para ellos no son gratos.

 

Fallar en el objetivos y pedir prensa sumisa no tiene nada de lógica “profesional”.

HITO- Nos parece muy bien que el club Tomateros de Culiacán haya decidido retirar el número de Jesús Sommers, nada menos que el jugador que más hits ha conectado de por vida en la historia del beisbol mexicano.

 

Aquí el comentario se va por dos vertientes: primero, la poca atención y admiración que le otorga el béisbol mexicano le otorga al record de Sommers, la mezquindad en el trato al logro y con ello, reiterar la muy chata visión de que en México solamente Héctor Espino, y de alguna manera Nelson Barrera, merecen homenajes. Lo que harán los Tomateros debería replicarse en otras muchas plazas.

 

Y lo otro es que en Culiacán, el club local al parecer ancla su visión en retirar su número 18 porque alguna vez dio el cuadrangular que le valió un campeonato a los guindas, el de 1977-1978, en aquella final contra los Cañeros de Los Mochis. Será interesante ver que otros méritos le encuentran y si es que los encuentran o bien, si saben buscarle.

 

Porque si de inventar se trata, no faltará quien se proponga.