RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

Mulrimedios21 de Agosto de 2018- La versión que circula ya en las redes sociales es que los Saraperos de Saltillo, franquicia propiedad del gobierno del estadlo de Coahuila, podría pasar muy pronto a manos de un particular, que en este caso sería el grupo Multimedios. A la vista, y en el supuesto, el trascendido no enuncia ninguna violación a las leyes civiles, no se comete delito alguno.

 

Ya en lo deportivo es otra cosa. Resulta que ese mismo grupo comprador es a su vez, accionista casi mayoritario de los Sultanes de Monterrey por lo que en caso de que la asamblea de la LMB aprobara la transacción, se estaría gestando el cuarto “combo” multipropiedad.

 

Esto adquiere tonos de record Guiness: una liga que al día de hoy se compone de 16 clubes de los cuales ocho, sí, ocho, serían operados por cuatro dueños. Más que interesante sería conocer la opinión de las Ligas Menores sobre esta situación. No pidamos saber de lo que opine Grandes Ligas luego e que por estos días, a MLB parece no interesarle un soberano pepino lo que acontece en el béisbol de verano mexicano.

 

Sin embargo, la filtración dada a conocer logró entusiasmar a buena parte de la fanaticada saltillense, a quienes mueve una clara antipatía, hecha animadversión, hacia la directiva que el gobierno local puso al frente del club.

 

SIMILARES- La situación en Saltillo no dista mucho de ser la misma que ocurre, digamos, en Villahermosa, en donde hoy se acentúa el rechazo a quienes desde el gobierno del estado colocaron como administradores de los Olmecas.

 

Los hermanos Dagdoug han hecho todo lo posible, y hasta parece que lo imposible, para hacer del equipo una de las peores franquicias de la LMB. Le han quitado el poco brillo que tenía el equipo, lo han despojado de atractivo competitivo y peor aún, han ido logrando que su afición se aleje de los Olmecas.

 

Situaciones casi idénticas que surgen cuando se permite que en lugar de clubes de béisbol aparezcan una especie de paraestatales con nulos objetivos deportivos y de negocios. Y ahí, de fondo, la falta de respeto para el pelotero, tratado como burócrata de cuarta y sin sindicato que lo defienda.

 

RARO- A como están las cosas en la LMB, se agregan argumentos para que Javier Salinas se sostenga en que la multipropiedad es un “mal necesario” y se justifique la eventual decisión que tome la Asamblea.

 

Si lo filtrado (y dictado) desde otro club resulta cierto, la Liga podrá decir que “se están acabando los equipos subsidiados”, así sea que a cambio se incremente el nivel de influencia de la multipropiedad. Tienen la muy barata y chafa opción de decir que se trata de un “ganar-ganar pintado”.

 

Eso a costa de crear situaciones “raras” por no decir que fuera de foco. Que los Saraperos pasen a ser el “hermano menor” de los Sultanes, como alguna vez lo fueron los Rieleros, los Tuneros de San Luis y los Dorados de Chihuahua, no crea usted que es para festejo de la afición saltillense. Lo que ha venido siendo una gran rivalidad de las plazas, lo que hay de historia en ella, se reduciría a una versión región 4 de “Caín contra Abel”.

 

Y ahí hay mucho para lamentar.

 

PENDIENTES- Decíamos ayer que la LMB tiene ante sí la gran oportunidad de generar un renacimiento, si es que se atreven sus socios a actuar con altura de miras. Ir por la reducción de equipos no sería aniquilarse, sería trampolín desde construir una nueva y mejor realidad.

 

Quedarse con doce franquicias no es suicidio ni autoinmolación. No se pierde nada si se despojan de argumentos para vender el inservible slogan de “la liga más grande de Latinoamérica”, que no lo son o que presuman ser la cuarta liga más grande a nivel mundial. Eso poco vende y estimula,

 

Lo que el aficionado quiere es una liga mejor, sólida, que camine sin trompicones ni bandazos. Para 2019 la oportunidad se presenta ideal así sea que sostengan el errático proyecto de las dos temporadas en un año. Las asistencias que se han visto en el torneo de clausura es una señal de tamaño monumental.

 

¿A qué esperar entonces? ¿Un nuevo proyecto de multipropiedad?