RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

Acereros24 de Septiembre de 2018– Por más que suene aventurado decirlo, que suene incluso a lugar común, se antoja para pensar al menos que si los Acereros de Monclova no se coronaron este año en LMB con el roster que traen, ya no lo serán nunca. Exagerado, sí, pero en la serie por el cetro de la zona Norte están 0-3 en contra de los Sultanes de Monterrey.

 

Pesa sobre esta franquicia un mal fario que parece recurrente. Este año se le ha invertido en lo deportivo en serio, tuvieron un torneo de clausura casi de escándalo pero hasta antes de ayer parecían condenados a la eliminación.

 

No faltará quien asocie el resultado final de los Acereros a la palabra “fracaso” y podría ser que tuvieran razón. Habrá quien defienda diciendo que hay que agradecer al club por haber aportado buena dosis de espectacularidad a la liga con buenas contrataciones, y tienen razón. Y habrá quien se alegre del eventual “fracaso” de los azules por aquello de estar vetados en Monclova no por “salados” sino por “mala leche”.

 

En todo caso, los Acereros serían eliminados por otro “trabuco” como lo son los Sultanes y ahí sí, nada que reprochar. La sorpresa sería que se fueran en apenas 4 juegos que para el nivel de Monclova suena difícil de entender.

 

SALADO- Lo que suceda en el entorno de la afición de los Acereros se podrá entender desde el enfoque del dolor que causa la eventual eliminación. Lo de siempre, desde las exageraciones, los lamentos con nombre y apellido, atribuir culpas y exigir los despidos que procedan. Historia de siempre.

 

Pero viendo hacia la directiva, será de llamar la atención como no faltará quien con todo interés, casi dolo, quiera echarle limón a la llaga que esto podría causar en Gerardo Benavides, el dueño de la franquicia.

 

El interés por “pegarle” de “haters” y malquerientes mucho se anida en el fuego amigo que se ha visto este año además aquellos que creen ver en la eliminación del equipo un supuesto karma. Nada que no se entienda si no se acude a que Benavides no ha aceptado ser aportante a la causa “saldazo Oxxo”, con eso se entiende todo.

A contraparte, ya veremos pronto loas y porras a Guillermo “Willy” González, no por otra cosa más que por representar a Sultanes y las “nuevas alternativas”.

 

DEBATE- Lo dijimos hace unos días y lo reiteramos: cuestionar la serie Guerreros-Diablos no es debido a que se sospeche que se juegue a valores entendidos o a que el resultado final quede a merced de lo que el “papá de las criaturas” decida. Acusar de que este el argumento principal para defender lo indefendible raya en el cinismo.

 

Lo que se critica y cuestiona es la multipropiedad, por lo que significa y representa, algo que defender diciendo que “es que no hay empresarios es pobre recurso a favor. Lo elemental sería entonces jugar con menos equipos.

 

La defensa al ”combo” Oaxaca-México se entiende de quienes trabajan para dichos clubes, de quienes tienen intereses personales en ellos. Se entiende también que incurran en desfiguros, en “maromas” mentales” parta tratar de poner a buen resguardo el prestigio, imagen y buen nombre de Alfredo Harp, la Academia que patrocina y poco falta que hasta los concesionarios del “Fray Nano”.

 

Así las cosas, debe cuestionarse entonces la defensa que se hace a una situación expresamente prohibida por el béisbol organizado, ese es el punto. Defender la multipropiedad Guerreros-Diablos porque “son dos equipos con tradición”, “su dueño es buena gente”, “hasta broncas arman en los juegos” o “quieren manchar su tradición” son muy pobres argumentos.

 

El debate debe darse partiendo de que se trata de algo fuera de todo estatuto (ilegal, pues), que en el resto del planeta beisbolero merece sanción y no de lo lacrimógeno que sería dejarla fuera de la LMB. ¿Su gran beneficio lo es el que sustituye la falta de empresarios interesados en el béisbol? ¿Ese es el “gran legado” a la LMB?

 

Lejos de ser un tema que enfrente a “ortodoxos” y “modernos”, resulta una ocasión más para apreciar que muchas veces, “la chuleta” le gana al buen juicio.