RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

 

sULTANES226 de Septiembre de 2018– Ni quien se hubiera imaginado que la serie por el título de la zona Norte del torneo de clausura 2018 de la LMB concluyera tan rápido. Los Sultanes de Monterrey despacharon en apenas cinco juegos a los muy fuertemente armados Acereros de Monclova y así, llegar a su segunda serie final consecutiva, las dos en el mismo año.

 

Bien por el equipo regio que supo y pudo mostrarse mejor que el trabuco de enfrente para de esta manera por la revancha luego de que en la final del torneo de apertura cayera en siete juegos ante los Leones de Yucatán.

 

Viendo hacia el resultado final no queda mucho por analizar. A los Sultanes las cosas les salieron mejor que a los Acereros y lejos de querer achacar todos los yerros al rival, hay que acreditar a los ganadores todos los aciertos. Lo demás es jugarle al miope.

 

Algunos festinan, desmedidos y con cierto exceso, que continúa la sequía de Monclova en materia de campeonatos. El “fuego amigo” se revela claramente luego de que clubes que ni vela tienen en el entierro, se alegren por el deceso. Nadie dice envidia, protagonismo por ardor sería una buena definición.

 

Los Sultanes se mostraron enteros, compactos y bien dirigidos de la mano de Roberto Kelly: pitcheo abridor, ofensiva contundente y bullpen que supo sacar las castañas del fuego.

 

Más que eso no se pudo y por eso los Sultanes ya están instalados en la serie final y listos para ser reconocidos como el equipo del año: llegar dos veces en este 2018 a la serie por el campeonato basta y sobra como gran mérito.

 

MALQUERIENTES- Podría parecer inexplicable que ahora a los Acereros se les restriegue la palabra “fracaso” como puya, de manera insistente y ese aroma de dolo que brota de más de una plaza de la LMB. Se entiende que para directiva y aficionados haya sido un gran golpe en contra pero ni dejamos de notar cierto exceso en lo se apuntan como “críticas” que disfrazan, en algunos casos, la burla.

 

Los misiles tienen como destinatario a su dueño,  Gerardo Benavides Pape, y entre líneas ese “fuego amigo” que se dibuja. Lejos de reconocerle las virtudes a un club que mucho le aportó al espectáculo, que presentó lo mejor de la competencia con un roster muy atractivo y que logró la mejor foja der resultados en el torneo de clausura, en lugar de eso (y el obligado gesto deporti8vo de la felicitación), la crítica que encierra algo más de lo meramente competitivo.

 

Nos recuerda en mucho la temporada 2000-2001 de la LMP cuando en Hermosillo celebraron como virtud propia la eliminación de los Tomateros de Culiacán, que tuvieron gran roster, y que no pudieron ser equipo de casa realizada en 2001 precisamente en Culiacán.

 

Fue entones don Juan Manuel Ley sentenció: “ya nos veremos el año entrante” y en la 2001-2002 los monarcas fueron los Tomateros y hasta resultaron campeones de la Serie del Caribe. No falla: los que en una bailan, en la otra se sientan.

 

INFALIBLES- De lo que aquí hablamos es del oportunismo que caracteriza a ciertos personajes del béisbol mexicano, eso que no fallan en subirse al barco de los ganadores y hacer leña del árbol caído. Ven en sus maromas, una especie de “venganza” que no tiene más recompensa que un “pásele a la caja del Oxxo”.

 

Resultan tan predecibles.

 

SUREÑOS- Mientras, en la serie por el título de la zona Sur, Guerreros y Diablos en un duelo fraterno que sea cual sea el resultado no hará cambien la impresión de que los Sultanes son los favoritos para el título.

 

Se dejan ver como dos equipos con fisuras, no tan bien armados y a quienes no se les advierte el mismo poderío y equilibrio del ahora campeón norteño.

 

Veremos cuantos día permite el clima que dure la lucha entre Caín y Abel y cuándo inicie la serie por el campeonato del según do torneo en el año de la LMB. Un año que para muchos no solo ha resultado extenso sino más bien eterno. (Ya lo de “intenso” y “emocionante” se dejará para pláticas comiendo “vikingos” en un Oxxo”).