RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

BOS NY10 de Octubre de 2018– Pesó más, y se hizo valer, lo hecho por los Medias Rojas de Boston durante la temporada que el factor “poder” que acompañó a los Yankees de Nueva York durante su travesía en este 2018. Así, digamos que hubo mucha lógica en el resultado final de la serie entre los grandes rivales.

Hubo momentos en que los patirojos se vieron sobrados lo mismo que los Yankees se vieron escasos y de fondo, lució más Alex Cora a la hora de manejar el talento que el también manager “novato” Aaron Boone. Habrá tiempo para que se vuelvan a ver las caras ambos timoneles en estas instancias de postemporada,

Claro está que no pudieron cerrar la serie sin ofrecer un encuentro señalado por el drama, con una novena entrada de grandes emociones y en la que el taponero de los Medias Rojas, Craig Kimbrel, sacó la pata de conejo para no ser arrollado por la postrera reacción neoyorquina. Al equipo de más “punch” en el año se le fue en el peor momento la cualidad del bateo oportuno.

Pero algunos dirán, y con razón, que la lógica se impuso. Dos buenos equipos, sí, pero más completo y versátil el de los Medias Rojas y de ahí los argumentos para hoy celebrar su pase a la serie por el título de la Liga Americana.

NEXT- Y aquí sí es donde uno no compartiría el éxtasis de los leales a Boston luego de que les toca ahora un hueso sumamente complicado de roer, tendrán de oponentes a los Astros de Houston, los campeones vigentes.

Si se percepciones personales se trata, diríamos que vemos más competo al cuadro de los Astros, con un staff de pitcheo con mayor profundidad y una ofensiva que además de mojar, empapa.

La serie será a ganar cuatro de siete juegos y no dudemos que veamos que las cosas se vayan hasta el límite.

Y en otro cachete, en la Nacional, Cerveceros y Dodgers en una serie en la que Milwaukee reúne adeptos luego de que le están construyendo la historia del equipo “Cenicienta” que parece nunca faltar.

Equipo “duro”, liderado por el “animal” Christian Yelich y con un gran bullpen, como muy dibujado para dar la sorpresa sobre unos Dodgers sobre los que varios dijeron que en caso de llegar a postemporada serían muy peligrosos.

En este caso, y como médico discreto, diremos que es una serie de pronóstico reservado. Por más que sea atractivo hacer ver como favorito a los Cerveceros, que sea “llegadora” su historia en este 2018, preferible sellar el sobre y esperarnos hasta el final.

Pero de que serán dos grandes serie, ni duda cabe.

REGIOS- Tal y como se esperaba, los Sultanes de Monterrey se alzaron campeones del torneo de clausura 2018 de la Liga Mexicana de Beisbol, haciendo bueno el pronóstico luego de pasar sobre los Guerreros de Oaxaca en seis juegos.

Buena serie, entretenida, en donde al final pesó más el “colmillo” del cuadro regio que el empuje de los Guerreros que de la juventud hicieron su mejor apuesta. No coincidiremos con los ditirambos y las exageraciones que la serie levantó entre el sector “duro” leal a la LMB.

Aquí también se ha querido construir la narrativa del “cuadro del destino” con las zalamerías adherentes al calce y hasta en el colmo de como si fuera inédito, decir que para Oaxaca “fue un subcampeonato con aroma de campeonato”.

Cada quien sus filias y sus ganas de inclinarse ante el rey.

ANÁLISIS- Lo que viene para la LMB creemos que debiera ser una muy necesaria jornada de repaso y revisión a un 2018n en donde quedan muchas asignaturas quedan pendientes y sufrieron dos que tres graves tropezones.

Empezando por el fallido esquema de los dos torneos, las bajas en asistencia, el pésimo manejo de sobrellevar la multipropiedad (“el mal necesario”), la aberrante decisión con respecto al antidoping además de llevarse como cereza en el pastel el veto de las Grandes Ligas.

Todo eso creemos que debiera someterse a revisión, que los dueños de clubes repasen tácticas y estrategias, que pasen por todos los filtros las condiciones de su sociedad y eventualmente, si es que su actual presidente los está “pastoreando” de la mejor manera.

El 2019 los aguarda y por lo que se ve, no trae consigo los mejores augurios. La necedad de querer ser los “únicos” para llamarse los mejores puede y sea el tiro que les salga por la culata.