RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

RedSox29 de Octubre de 2018– Los Medias Rojas de Boston hicieron valer todos los pronósticos y en buena ley se convirtieron en los campeones de las Grandes Ligas 2018. La escuadra dirigida por Alex Cora mostraron ser mucha agua para el arroz, tan como para hacer ver disminuidos a unos Dodgers de los Ángeles que aún en la derrota, no se les puede quitar el mérito de repetir como equipo protagonista.

En el debate que surge, parte va por aquello de que a Clayton Kershaw no se le da la postemporada y de ser “el mejor” en rol regular pasa a ser “uno más”. Otra (y buen) parte lo es el manager Dave Roberts y su forma de ver el béisbol, cual si lo hiciera adrede para que lo etiqueten como un mal dirigente, como si ligar dos Series Mundiales al hilo fuera cosa de mediocres.

Para Boston, todo el encomio, que no por nada tuvieron campaña de más de 100 triunfos y pasaron por sobre equipos como el anterior monarca, los Astros de Houston y su espectacular rotación de pitcheo abridor.

Un título que parece estaba grabado en piedra y en la que efectivamente, en algo “ayudaron” unos Dodgers que estuvieron lejos de jugar el mejor béisbol. Cosas destacables, sí, pero a la hora buena se apagaron sus luces más fulgurantes. Y del bullpen, el mismo al que se ponderó en la víspera, no hay mucho de qué hablar. Los Dodgers sucumbieron ante un mucho mejor equipo.

Ahora, a lo que sigue, a ese invierno en que veremos la danza de los agentes libres, la mudanza de uniformes y al “Juan te llamabas. El negocio sigue y las noticias se desgranan.

FONDO- Lo de Roberts parece más bien la polémica acerca del béisbol que hoy estamos viendo y viviendo, acerca del papel que juegan la sabermetría, los números que y estadísticas que parecen quererse meter con calzador para, según sus adeptos, “entender mejor el béisbol”.

No solo es que no se quiera tocar la bola, ni que no se quiera “regalar un out” o que se mueva a los pitchers según sople el viento y todas los supuestos nuevos paradigmas que los soberbiométricos parecen quieren imponer. Esto va más allá.

El tema sigue siendo un aparente esfuerzo de “modernización” y “perfeccionamiento” que no se puede aceptar a las ´primeras de cambio porque de entrada, parece más que nada un ánimo por desnaturalizar al deporte tal y como se ha conocido por más de un siglo.

Todo esto trae cola y da para más, como para platicarlo más a fondo en ocasiones venideras.

LOGRO- También en domingo, la grata noticia de que la selección de México categoría Sub-23 se coronó en Barranquilla, Colombia, al ganarle tremendo juego de extrainnings a Japón.

Se vale el júbilo, el entusiasmo y todo lo que rodea al logro, así sea con exageraciones al calce, las medias verdades que lo acompañan y el ascenso al barco de quienes ahora afirman haber diseñado al cuadro ganador.

Claro que se entiende la necesidad de protagonismo luego de la orfandad de éxitos en el béisbol. Qué bueno que un grupo de chamacos, bajo el mando de Enrique “Che” Reyes, fueron capaces de traerse de Colombia el campeonato que sin embargo, en poco ayuda a cambiar las muchas realidades del presente.

El cetro, por ejemplo, en nada salva el mal año de la Liga Mexicana de Beisbol y su fallido esquema de dos temporadas ni contribuye a que Grandes Ligas le levante el veto al béisbol de verano por su pésimo manejo del monopolio exportador autoconcedido.

En todo caso, sí, por lo menos hace alimentar esperanzas de que alguno de esos muchachos hoy campeones lleguen a ser estelares de nuestra pelota si bien por ahora, el veto vigente los imposibilitan de irse al béisbol de Estados Unidos.

Ojala que esta generación cuaje y que no solamente unos, sino todos, representen la nueva generación de beisbolistas llamados a ser estrellas en nuestras ligas, que sean los ídolos que se necesitan para no solamente llenar estadios sino para regresarle a este deporte, sobre todo en verano, el lustre perdido con los años.

Por ahora, al Che Reyes y a los peloteros, muchas felicidades. Ellos más que nadie fueron los autores del logro. La medalla es para ellos, no para los “polizontes”.