RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

CHE231 de Octubre de 2018– El campeonato obtenido por México en el torneo de béisbol Sub 23 debe observarse, creemos, como una oportunidad para construir una nueva y mejor realidad para este deporte en México. Al menos, habrá quien entienda este logro como un chance para modificar paradigmas que al menos en verano, se creían inamovibles.

El análisis a fondo deja ver que el cetro fue conquistado más en base a esfuerzos individuales de peloteros y cuerpo técnico que por obra y gracia de virtudes de la muy deficiente estructura existente. En ese aspecto, se parte de lo que no hizo la casi inexistente Federación Mexicana del ramo y luego las tan improvisadas como apuradas decisiones que tomó la Liga Mexicana de Beisbol.

Eso sí, la LMB tuvo como mérito, ya con el trofeo en mano, incluir en la narrativa correspondiente supuestos méritos de toda la liga (todos los clubes) y de enaltecer eso a lo que llaman hasta hoy “desarrollo” que a final de cuentas, el resumen lo dice, propiamente parece radicar en lo que se hace en Oaxaca, en la academia del combo multipropiedad Diablos-Guerreros.

Así, sobre esos antecedentes, el cambio de paradigmas parece estar en puerta.

CHIP- Curiosamente, parece corresponder al mismo club que inició la degradación del proceso de desarrollo del pelotero en México revertir los escenarios. Hace años, los Diablos Rojos de Roberto Mansur decidieron hacer del mito que la LMB era la única que podía vender peloteros a México el gran negocio, al se sumarían más tarde otros muy pocos clubes.

Así, lo que se puso en boga fue aprovecharse de lo que surgía de las ligas infantiles y juveniles, disfrazaban de “académico” al producto exportable y salían de él. Este proceso fue corregido, aumentado y pervertido al paso de los años, digamos que “sacrificaron” el nivel de espectáculo de la liga en aras de hacer de la exportación el real negocio del béisbol de verano.

El esquema se decantó, entró en crisis por el uso y abuso del mismo, por sus perversiones y tranzas, y fue así que se apareció Grandes Ligas a cortar de tajo la situación. Tiempo del cambio de trenes.

Así entonces, cuestión de rearmar la ecuación: la LMB, sus clubes, ya no encontrarán en la exportación el negocio, el veto vigente (quién sabe por cuánto tiempo) los obliga a pensar “hacia dentro” y reconociendo que su tarea será ahora desarrollar peloteros para el mercado interno. Eso, ni duda, tendrá impacto en el mejoramiento del nivel de su espectáculo.

Todo lo anterior luciría como el mundo ideal, ¿no?

DUDAS- La pregunta válida es ¿y quién va a imitar los pasos que ya están dando Diablos y Guerreros en esta tarea de formación de peloteros para el mercado interno? ¿Acaso solamente la nueva multipropiedad Sultanes-Olmecas? ¿Quién se animará (y podrá) competir en contra del dinero de Alfredo Harp?

Y es que en la respuesta está también el dilema de si esto no llevaría a la otra distorsión ya vivida en la LMB, al escenario de la concentración monopólica de talento nacional no exportable, esa por la cual el negocio queda en vender a otros clubes lo que en el club origen ya no tiene cabida.

Por lo menos, existe el chance del obligado cambio de paradigmas y la “buena nueva” de que para el pelotero nacional ahora sí habrá ”desarrollo” en forma, no simulaciones ni mentiras.

Eso es algo de lo que la LMB, su presidente, debe advertir desde ahora (si lo entiende) y convencer a esa camada de “nuevos socios” que tal vez no conozcan las fórmulas que se asoman por aquello de que llegaron cuando el modelo de negocio era otro.

 

Por lo pronto, y en línea con eso de los “nuevos paradigmas”, no se dude que dentro de algunos días, en el seno de la asamblea de dueños, se reitere que se jugará cinco días a la semana, anuncio ya hecho, pero que “pa atrás los fielders” en la propuesta de llevar el rol hasta Noviembre. Upper-cut a la mandíbula para los promotores de semejante despropósito para dar paso a que ahora se le mayor seriedad y continuidad a proyectos como la Liga Instruccional de Harp en Oaxaca y a hasta hoy cancelada Liga Invernal Mexicana.

El veto obliga a pensar ahora hacia adentro, ya no hacia afuera. Mataron a la gallinas de los huevos de oro, de regreso a la forzada no tan nueva realidad, a esa en donde ahora sí se podrá decir que la LMB es una liga de desarrollo.

EXCESOS- En apego a la tradición, surgen ya las voces de la exageración que intentan enaltecer al manager Enrique “Che” Reyes a la estatura de un Casey Stengel versión azteca. Haber ganado el torneo U-23 los hace proyectar la idea que además, intentan que se les compre. Otra vez, eso y los becerros pandos.

Ya se han expresado todos los encomios y elogios que merece el logro, se ha aplaudido lo suficiente el campeonato y que el “Che” reciba lo bien ganado pero de eso a casi hacerle un monumento, llenarlo de los recurrentes adjetivos que son ya lugar común en el ambiente beisbolero (“icónico”, “emblemático”, “referente” et al) y acercarlo a los mejores en la historia se nos hace muy aventurado.

Es tiempo de olvidar, por supuesto, los Panamericanos de 2018 y el repechaje que se acerca. Por ahora, la LMB pasea al manager campeón para lucir el trofeo, no al personaje.

Lo que se advierte entre líneas, sin ser mal pensado, es que tras las rimbombancias está la velada intención de que la cromada sea disfraz solamente porque el verdadero destinatario de tanta miel sea (pero por supuesto) el “mecenas” Alfredo Harp. Claro, el “Che” alguna vez ya dirigió a Oaxaca y ahora trabaja para la academia del “combo” Diablos-Guerreros.

Cuestión de que a veces fueran menos obvios (de “lambones” luego hablamos”) en sus intenciones y crearan nueva narrativas. La tendencia a empinarse llega a ser chocante.