RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

El WAR no es el Santo Grial de las Estadísticas”

David Schoenfield

sabermetria7 de Noviembre de 2018– En el primer acto, escenario “vintage”, el cronista viajero a la plaza se encierra en su cuarto de hotel y empieza a actualizar los “numeritos” del equipo con el que trabajaba. Se advierten las muchas horas de arrastrar el lápiz, de usar la calculadora y tener al día las estadísticas de cada uno de los peloteros. Todo, en apego con las reglas de béisbol que indican cuáles son las cifras que se compilan.

Transición al presente: el mismo cronista en una habitación de hotel “moderno”, pide la clave del WiFi, enciende la computadora, accesa al portal WEB correspondiente y los números “oficiales” están a la mano, navega libremente por la red, consulta todo. Las cifras que al aficionado le interesan, a las que le entienden y que le hacen sentido.

Segundo acto: se anuncian a los candidatos a los reconocimientos anuales en las Grandes Ligas y “brincan” de inmediato lo mismo fanáticos que periodistas. Y es que entre otras “omisiones”, no aparecen nombres como el de JD Martínez o Chris Sale, ambos miembros de los campeones Medias Rojas de Boston.

Tercer y último acto: aparece la secta sabermétrica en escena, este es su “momento”, la de argüir que son “sus” números los que valen, lo que todo hacen lógico y en el remate, dejar claro el paradigma siglo XXI: “el béisbol ya no es el de antes, se ha modernizado, muchos ya están desfasados, se tienen que actualizar.

¿Cómo se llama la obra? ¿”La soberbia nivel Bill James”?

RAZONES- Para la sabermetría, ha sido fácil ganarse la animadversión de muchos, que sus adeptos se han encargado de que este fenómeno se presente más frecuentemente. No duró mucho el supuesto efecto positivo que se atribuye a la película “Moneyball”.

Hoy, se dice, las corrientes de opinión para decidir cosas importantes en la industria del béisbol se basan en la sabermetría, la “ciencia” que vive afuera de las reglas, la que se determina en calculadoras en base a factores diversos que se “atan” a la aritmética.

En la nueva tendencia, el WAR como la medición “perfecta” según los soberbiométricos. “El WAR ((Wins Above Replacement, o Victorias Sobre el Reemplazo) en teoría luce complicado, porque la idea es tomar la contribución total de un jugador a crear carreras (bateo y corrido de bases), al igual que como las que evita (pitcheo y defensiva), y entonces se comparan esos totales con lo que un equipo podría esperar si gastaran el mínimo de la liga en algún jugador al azar disponible en Triple A, el llamado “Jugador de Reemplazo”.

O sea, ¿”podría”, ponderación, estimación? ¿En dónde la perfecció0n matemática?

“Las partes de WAR que están disponibles -- las métricas de cada sitio en el desempeño de bateo, el rendimiento de pitcheo, factores del parque de líneas de base, la fuerza del oponente y las líneas básicas de las ligas para el corrido de bases y las dobles matanzas -- son demasiado avanzados y/o difíciles de manejar para que la mayoría de los aficionados pueda resolverlo realisticamente por su propia cuenta”.

Es decir, por ahora solo cuenta lo que “Baseball Reference” o “Fan Graphs” nos digan, los lugares “sagrados” de los “elegidos” y terreno vedado para los profanos, que la soberbia dice que ahí se prohíbe la ignorancia.

EPÍTOME- En la terna para Jugador Más Valioso este año en la Liga Americana, aparecen el favorito Mookie Betts (Boston), Mike Trout (Angelinos) y José Ramírez (Indios).

¿Cómo es que Trout está nominado y JD Martínez (Boston) no lo está?

Parecería que no incluir a JD se basa en el simplismo de “es que es Bateador Designado”, ignorando que sus números este año fueron mucho muy superiores a las de Trout, ícono-emblema del WAR, representación epitómica de lo que esta “estadística” quieren que sea hoy.

Para el sentido común de los simples mortales: Trout bateó .312, con 39 jonrones, 101 anotadas y 79 remolcadas. Martínez promedió 330, con 43HR, 130 producidas y 111 anotadas.

¿Será quje hay un doble discurso contemporáneo en el cual un BD sí puede llegar al Salón de la Fama pero no ser MVP?

De todo esto no queda sino señalar que somos de la vieja escuela, no aceptamos que tanto han cambiado las cosas que se debe reconocer que hoy las estadísticas tradicionales, las que señalan las reglas, son “cosa del pasado”.

Como decir que el presente indica que el rock ya no jala, que lo que rifa es el reggaetón.

Y del reto, citar al periodista estadounidense cuando escribió “el WAR es un desastre cruzado de rutas que llevan hacia algo que, básicamente, tengo que asumir con la fe”. El dogma, pues.