RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

Rodrigo527 de Noviembre de 2018- Allá en el mes de Octubre de 1996, don Juan Manuel Ley preguntaba, ¿y ese chamaquito que anda de relevo quién es? Había escuchado el nombre pero no lo ubicaba. Supo que había ganado en Mazatlán su primer juego, el 20 de Octubre, en Mazatlán. “Ya lo veremos”, dijo.

Al mes siguiente, en Guasave, Rodrigo López perdió en Guasave un juego que tenían ganado los Tomateros al aceptar cuatro carreras en las entradas finales. El gran jefe guinda hizo el berriche del día pero al día siguiente, un leal aficionado al equipo le comentó: “ese chavalo la va a hacer, él y (Adrian) Manzano.

Lo que se desgranó desde ese entonces fue una de las carreras más sólidas y reconocidas de un pelotero con los Tomateros de Culiacán, que con toda justicia el día de hoy es reconocida retirando el número que este lanzador derecho portó a su paso por la escuadra de la capital sinaloense.

Lo que se consigna en forma retrospectiva es que, con el paso de los años, Rodrigo López se convirtió en uno de los jugadores favoritos de quien cincelara la grandeza y trascendencia de los Tomateros. Si a don Juan Manuel se le reconoce por haber profesado un evidente afecto por jugadores “alebrestados” como Nelson Barrera y Benjamín Gil, por Rodrigo fue algo cercano a la admiración por (en sus propias palabras) “ser tan derecho y luchón”.

Cuando el debut del mexiquense-culichi en Grandes Ligas, en el año 2000 con los Padres de San Diego, su “jefe” en invierno dijo “habrá mejores cosas para él en el futuro”. Y le atinó.

ESTIRPE- En nuestra experiencia, podemos decir que Rodrigo López ha sido, sin duda, uno de los grandes caballeros del diamante que se han podido en la historia de este deporte en México. Un tipo serio, a veces hasta pareciendo introvertido, que tomó muy en serio su carrera profesional. De admirarse su disciplina de trabajo.

Lo vimos llegar cuando muy joven él, compartiendo vestidor con el aún “anovatado” Adán Amezcua y un año después con su compadre Jorge Campillo. Un vestidor agitado porque así eran aquellos Tomateros que sacudieron la plaza, que hicieron época en la plaza y en donde abundaban protagonismos de todos calibres.

En aquellas reuniones que lo mismo se realizaban en bares o en casas que algunos de ellos rentaban, destacaba la seriedad de Rodrigo y más de las veces, brillaba por su ausencia.

Pitcher de postemporada, que se crecía al saber que eran los momentos importantes, que a lo largo de su carrera entregó grandes juegos para su equipo , algo que alcanzó su punto máximo cuando la Serie del Caribe en 2002 celebrada en Venezuela.

Ojala y que la actual directiva sepa presentar ante la afición la narrativa correcta acerca de los méritos por los cuales le rinden este homenaje, que eso representa retirar un número. Que acierten al presentar lo que hizo grande al pelotero a su paso por el club y no se queden con solamente presentar los números que se pueden consultar en la guía de la liga. No faltará quien intente presentar cifras sacadas de alguna colcha ya muy usada..

Decir, por ejemplo, que Rodrigo ocupa la segunda posición en juegos iniciado con 136, quinto en innings lanzados con 562.2, entre los cinco más ganadores en la historia, sexto en ponches recetados y su PCL está entre los mejores 12 de por vida en el club.

Bien ganado y merecido el tributo del día de hoy por Rodrigo López, él sí, un guinda de siempre y para siempre.

DETALLE- Diría el clásico, “los umpires también comen” y se vale decirlo así luego de la LMB decidió, en sus afanes magnificentes de este año, que quien trabajara en verano nada más no le permitirían trabajar en invierno.

Dicho de manera coloquial, sobre los hombres de azul cayó la amenaza directa: “al que trabaje en la LMP no lo traeremos en 2019”, un nada disfrazado veto justificado no en tener a sus propios umpires sino que medida que tomaron, entre otras, para tratar de afectar a su liga homóloga.

Al grupo de los “leales” los tienen preparando en la academia de El Carmen (seguro que con sueldo pagado) al mismo tiempo que ya en algunos clubes se preocupan porque en ese grupo aparecen algunos “novatos”, umpires de la nueva hornada a quienes no los han podido “cocer” a fuego lento ni foguear tal cual debería.

No dejarlos trabajar en la LMP, no permitirles que ganen más dinero y que estén con sus familias (la mayoría son nativos del Noroeste de México), ayuda a identificar los afanes y fobias de quienes quisieron el platillo completo sin darse cuenta que éste se les desde hace rato se les echó a perder.