RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

mAIZ20 de Diciembre de 2018 - No hay duda que el ingeniero José Maíz García, copropietario de los Sultanes de Monterrey, es un directivo que representa en mucho lo que ha sido la Liga Mexicana de Beisbol en los últimos años y de lo que se ha convertido el viejo circuito.

Del dueño de club que hizo crecer a su club, que lo llevó a planos superiores al directivo que supo competir en el escenario de las grandes maromas que se gestaron en la LMB, del goce del monopolio, del acaparamiento de peloteros y los tiempos en que las Ligas Menores arroparon con todo a una liga que pagando la cuota de afiliación, durante años pudo hacer lo que quisiera sin que nadie le dijera nada.

Pero a Maiz lo alcanzaron los tiempos en que la burbuja se reventó. Se fueron los días en que pudo gozar de la multipropiedad (San Luis Potosí, Chihuahua), de compartir hegemonía junto a Diablos y Tigres y unidos a ellos, imponer condiciones a nivel asamblea de presidentes.

Le tocó presenciar, y sufrir, el agravio de ver a la LMB vetada por las Grandes Ligas al descubrirse las mil y una tranzas urdidas al amparo del autoadjudicado derecho monopólico exportador, la gran mentira que sostuvo el beisbol de verano durante años y que hizo ganar dinero (mucho) a algunos clubes (pocos) afectando en buena parte a peloteros (varios).

Eso que alguien sin rubor ni recato llamaría “los buenos años”.

DECLARACIÓN- De alguna manera, nos resistimos de entrada a dar por bueno lo que el buen Pepe Maiz declaró a un programa radiofónico de Monterrey, algo que quien sabe si en seno de la liga (sus “socios”) las hayan recibido de buen talante.

“SI se firma el convenio con Grandes Ligas, nosotros no vamos a permitir que los señores González vendan peloteros a Estados Unidos”, palabras que parecieran ser grabaciones de los años 90 y no de los tiempos actuales.

Hoy que la LMB parece estar tan subida al barco de la nueva administració0n del gobierno federal y siendo que Edgar González sería el encargado de las acciones que López Obrador quiere ejecutar en México, ¿no resulta imprudente atizarle a quien podría ser un buen enlace con el presidente?

¿Tanta es la inquina del sector antes “duro” de la liga (“la rancia oligarquía” dijera en clásico) contra la familia González? Porque las palabras de Pepe Maiz más parecen anticipar que Grandes Ligas les podría autorizar el monopolio de nuevo y no un convenio bajo muchas reservas y muchos corchetes.

Parece que no se entiende que la LMB le pidió un “aventón” a Grandes Ligas y ahora resulta que quieren manejar. Quieren fijar condiciones, imponer las reglas del juego sin notar que ahora podría ser muy al contrario: estarían bajo la enorme lupa de MLB y por su fuera poco, bajo la atención de un gobierno en el que uno de los “enemigos” es precisamente quien los estará checando.

Diría el clásico “serénate Pepe, aún no llega el ponche y ya quieres empezar la posada”.

RAZONES- Las declaraciones de Maiz (“desafortunada” las podría calificar , por ejemplo, su socio beisbolero) no abonan en nada al presunto intento por clarificar el muy borroso panorama bajo el cual transita hoy en día la LMB y con contrario, podría entenderse signos de resistencia al cambios, mismos que despiden olores típicos de la naftalina.

Importa leer cuando dice el aludido “si llegamos a firmar acuerdo con las Grandes Ligas” es decir, quedaría la pregunta del porqué el eventual convenio no se firmó el presente mes de Diciembre. Tal vez nadie en la LMB, ni Maiz incluso, quiere dar a conocer (y reconocer) que esto fue porque MLB exige revisar todos los contratos firmados desde 2017 y que estos estén soportados con la documentación necesaria y suficiente, legalmente válida porque entre otros cosas, citando al clásico, en Grandes Ligas ya saben que “quien engaña una vez, lo hará dos veces”.

Y lo que viene seguramente no será como LMB hubiera querido o aspiraba a que fuera, así como en el pasado. Aquellas grandes pantomimas del “invertimos mucho en desarrollo”, las pingues ganancias y el idílico escenario del “soy monopolio, que nadie me toque”.

Quieren seguir pidiendo “aventón” pero quieren seguir manejando.n Así no.