EN LMB, OTRO AÑO DE GRANDES RETOS

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Otro año de grandes desafíos para la LMB que en esencia, son grandes dudas. ¿Cuál debe ser su prioridad?

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RINCON BEISBOLERO
Por José Carlos Campos
EN LMB, OTRO AÑO DE GRANDES RETOS

13 de Febrero de 2019- El presente 2019 se erige nuevamente como un año de grandes retos para la Liga Mexicana de Beisbol, desafíos que por ahora son dudas luego de que el viejo circuito desde hace rato mantiene una trayectoria que mucho tiene de errática.
No se trata de que estén cambiando de marca de pelota oficial, que en la próxima temporada cambien su sistema de competencia o los meses se la pasen festinando que surja un nuevo estadio de beisbol en la ciudad de México.
De hecho, creemos que el mayor reto que encara la LMB es de frente a su afición por cuanto a que si podrán seguir sosteniendo el “gigantismo” como supuesto factor de éxito, esto es, tratar de confirmar que su apego al viejo modelo de verse “grandes” puede transformarse al fin en verse “mejor”.
La coyuntura en la víspera al parecer les ayuda. Llegan a la liga nuevos directivos a quienes se les puede atribuir que traen consigo nuevas percepciones, nuevas visiones de negocio que ayuden a renovar un modelo agotado, ya inoperante, que en mucho aportó para la situación de esclerosis que desde hace rato afecta al circuito de verano.
Si nos permiten parafrasear situaciones de orden económico, ver si la LMB puede implementar un “régimen de sustitución de exportaciones” mediante el cual prioricen la calidad de su producto, que eleven la calidad del espectáculo que ofrecen a las audiencias y así se adapten a la nueva realidad que se les pone de frente.

EXTERNO- Von lo anterior pretendemos decir que para la LMB llegó la hora de reconocer que lo que antes era “el negocio tras el negocio” ya no es el objetivo último de su existencia como liga. 
Que los muchos años que se pudieron sostener gracias al autoadjudicado el inventado monopolio exportado de peloteros ya quedaron en el pasado, mucho por la obsesión de algunos de matar a la gallina de los huevos de oro. La tranza y los malos manejos liquidó la ilusión.
Hoy, al menos dos son los factores externos que se deben atender: uno que surge desde adentro del país y el otro desde el extranjero.
Primero, las nuevas directrices que les marca el gobierno federal, esa voluntad unipersonal señalada por imposiciones, por un lado, y por políticas de pretenso alto relieve en donde la proliferación de academias con intenciones exportadoras no pasan por los rieles de la LMB.
Si acaso, aquí hay una oportunidad para que la pelota de verano forje una política para la captación de nuevos peloteros, para que armen épocas en las cuales todos los clubes, todos, se nutran de sangre nueva y no permitan que sus rosters mermen por sí solos por cuestiones de edad.
Esto es, que vean en que el gobierno “desarrollo” una gran oportunidad para no solamente restringir gastos sino para que la propia LMB se reinvente periódicamente, no cada 90 años.

CONVENIO- El otro factor, el realmente exógeno, radica en la casi babeante espera porque las Grandes Ligas decidan si firman o no un convenio por el cual, finalmente, se pongan reglas claras de operación por cuanto a la exportación de peloteros a Estados Unidos.
El que por ahora el presidente de la LMB se la pase diciendo que “ya pronto”, “estamos muy cerca”, “no tarda”, en referencia a la presunta firma del anhelado convenio, en mucho esconde que la demora ha radicado porque la oficina del Comisionado se ha dedicadlo durante meses a hacer una auditoría a los contratos de exportación de 2017 y parte del 2018 en los cuales, nos informan, han brotado no pocas irregularidades.
Atarse a este convenio como si fuera la olla al final del arcoíris nos luce un freno para que la LMB trabaje en lo que debe ser su principal objetivo: hacer y presentar un buen béisbol. La exportación ha sido un buen negocio para pocos clubes y al mismo tiempo, maldición interna para muchos.
Y muy de fondo, seguir muy de cerca cómo es que las nuevas directivas de irán alineando para conformar los nuevos equilibrios de poder hacia el interior del circuito. Esto es, si es que llegan para contribuir al relanzamiento de la liga bajo un nuevo modelo empresarial o si solamente cada uno buscará al, árbol, que les ofrezca mejor cobijo.
Y es que el 2019 debería ser para la LMB, ante todo, el año en que los 16 dueños de clubes aprendieran a ser socios.