“FRAY KEMPIS” Y LA CRÓNICA BEISBOLERA

fray kempis13 de Julio de 2017 /ERB/JCC)- Ni quien pueda dar certeza de cuándo y en dónde se jugó por primera vez en México al beisbol, tema sobre el cual ya se dejó de polemizar porque al parecer, ya todos se dieron por vencidos. Ni caso seguirle escarbando.

 

Conveniencias de por medio, hay quienes quieren ver la historia desde el ángulo de los “ganadores”. En particular, hay quienes se ubican en ese raro rincón en que se congrega lo mejor/peor de la Liga Mexicana de Beisbol (que es parte del béisbol mexicano) y han aceptado que la narrativa sobre este deporte, de su presencia en nuestro país, se encuentre plagado de mentiras, medias verdades, infamias, hurto de datos y por supuesto, “cebollazos” que han sido debidamente recompensado$.

 

Mejor que lo anterior es saber que casi tan añeja como la práctica de este deporte lo es la crónica beisbolera, la cual aparece a inicios del siglo XX en el periódico “La Gaceta”, de Guadalajara, fundado por el entonces constituyente Felix Palavicini.

 

Palavicini, diputado en esos ayeres, invitó al joven Fernando Manuel Campos para que se hiciera cargo de redactar notas sobre deportes, entre ellos sobre el buen beisbol que se jugaba en Jalisco.

 

Más tarde, en 1916, Palavicini funda “El Universal” y Campos lo sigue, ya apareciendo sus notas bajo el seudónimo de “Fray Kempis”, mismo que adopta luego de haber leído a Tomás de Kempis, nombrado beato en el siglo XIV, autor de la obra "La Imitación de Cristo".

 

Ahí, recibe la encomienda de hacerse cargo de la primera sección deportiva que se publica como tal y que data de 1919, con publicidad y toda la cosa, muy en forma.

 

Un año antes, en 1918, el periodista de solamente 25 años de edad se convierte en maestro y tutor de quien entonces era su gran amigo, Alejandro Aguilar Reyes, quien a su vez asume el seudónimo de “Fray Nano” en imitación a quien reconocería como su “maestro”. El fundador de la Liga Mexicana de Beisbol halló en Fray Kempis a su maestro y guía, reconocido así por sus descendientes, no así por quienes quieren atarse a la mentira y al dogma del “donadiesmo”.

 

Aquí vale la pena reproducir el texto firmado por Aguilar Reyes un 16 de Diciembre de 1936, publicado en el diario deportivo “La Afición” bajo el encabezado de “México obtuvo el campeonato mundial de beisbol amateur”.

 

“Hace muchos años, cuando FRAY KEMPIS me encaminaba en la no siempre grata profesión de escribir crónicas deportivas, o sea en 1918, a raíz de un juego en que un gran pelotero veracruzano -Antonio Delfín "Lañiza"- fue el responsable del triunfo, empezó su crónica: "Lañiza, tu solo nombre debería llenar la reseña de hoy".

 

Fray Kempis se adentró en el béisbol como pocos. Documentó la historia del béisbol en la ciudad de México de principios de siglo, la de su natal Jalisco, Guanajuato y algunas otras regiones del país.

 

Sin embargo, el conflicto entre el Estado mexicano y los periódicos nacionales Excélsior y El Universal en 1926, año en que la coyuntura era complicada, ya que el movimiento de los cristeros estaba en pleno desarrollo. Excélsior y El Universal no siguieron la línea editorial que quería el gobierno del entonces presidente, Plutarco Elías Calles. Como consecuencia, Palavicini, José Elguero y Victoriano Salado (ambos, colaboradores de Excélsior) fueron deportados a Estados Unidos.

 

En el caso de “Fray Kempis”, al estar en la misma sintonía que los deportados, prefirió hacer la graciosa huída, dejó el país y se instaló en la Unión Americana, justo en la ciudad de Chicago. Ahí, durante 10, años presenció juegos de Ligas Mayores en Chicago, pero continuó enviando información a México en calidad de corresponsal de agencias.

Estando en Chicago, aparecen sus primeras publicaciones en “La Afición”. Su primera nota es prologada por “Fray Nano”, quien ofrece la bienvenida “a su maestro”.

 

En ese entonces, la crónica beisbolera se venía fortaleciendo gracias a esfuerzos notables que se podían atestiguar en estados como Yucatán y Veracruz, así como en la región Noroeste de México. Los diarios iniciaban una creciente cobertura al beisbol de paga que tenía como máximo escaparate a la Liga Mexicana de verano, fundado en 1925 por Ernesto Carmona y el propio “Fray Nano”.

 

Ya en México, escribiendo “Fray Kempis” para “La Afición” en los albores de la década de los años Treinta, su amistad con “Fray Nano” se deteriora paulatinamente a causa de la sociedad que forma Aguilar Reyes con Salvador Lutteroth para promover la lucha libre.

 

Mientras que Fray Nano decide darle amplio espacio a la lucha en las páginas de la Afición, Fray Kempis criticaba y señalaba que “eso no era deporte” además de revelar las formas en que “el espectáculo se arreglaba”. Mantuvo su postura invariablemente para abrir diferencias que serían irreconciliables.

 

Cabe mencionar que por esos raros vaivenes que ofrece la vida, la relación entre los “frailes” era de compadrazgo ya que Aguilar Reyes había bautizado a la hija menor de Campos.

 

A finales de lesos Treinta, Campos conoce a Jorge Pasquel, quien lo llevaría a las páginas de “Novedades” en 1946, cuando el magnate compró dicho medio. La relación con Pasquel se acentuó. No solamente es nombrado compilador Oficial de la Liga Mexicana sino que formó parte del grupo de gentes de confianza que se dedicaron a contratar peloteros ligamayoristas, negros estadounidenses y cubanos para actuar en México. Este grupo lo encabezaba el coronel Octavio Rueda Magro.

 

Uno de los primero libros de records (hoy el “Quién es quién”) fue elaborado y compilado por Campos, edición de 1947, cuyo prólogo fue redactado por Genaro Casas, uno de los grandes peloteros de principios de siglo. El libro se titulaba "EL Libro Rojo".

 

La época de Pasquel en la Liga Mexicana es también la parte crítica de la pugna entre los dos “frailes”. “Fray Nano” acusaba a “Fray Kempis” de ponerlo en mal con Pasquel, de influir para que el empresario veracruzano viera en Aguilar Reyes a un enemigo.

 

Incluso, en una biografía de Pasquel publicada posterior a la muerte del magnate en 1953, en el capítulo dedicado a su paso por el béisbol, Fray Nano alude a su examigo (y compadre) sin nunca mencionar su nombre.

 

En 1969, al cumplir 60 años como periodista, Fray Kempis abandona la labor de periodista.

 

La muerte alcanzó a ambos personajes sin que pudiera tejerse de nuevo la amistad. Fray Nano murió en 1961, Fray Kempis en 1983. Fueron sus deudos los que en su nombre, signaron la mítica pipa de la paz.

 

Las crónicas y escritos de “Fray Nano” quedaron en resguardo del diario que fundó, “La Afición” y de ahí, alguien supo bien utilizar los archivos para construir una supuesta historia del beisbol mexicano que a saber, fue desviada con personales intereses. Ese alguien hoy es reverenciado aún y haber construido buena parte de su fama con datos ajeno y relatar cosas que ni vivió ni escribió.

 

Tantas fueron las desviaciones intencionales que por ejemplo, se tradujeron en entronizaciones al Salón de la Fama cuestionables y cuestionadas, mitificaciones a lo mediocre, propaganda excelsa para personajes cero notables y al final, el impulso a la leyenda urbana de que en un club nacido en el DF radica la esencia de la pelota nacional.

 

Su influencia fue tanta que logró que Pedro Treto Cisneros introdujera al Salón de la Fama a Basilio “Brujo” Rosell cuyo mérito fue conectar dos hits como emergente, uno de ellos al estelar de Grandes Ligas Max Lanier.

 

Usurpación, aprovechamiento y  explotación de archivos para deformar la historia y convertirla en algo menos que una serie de mitos. por no decir que chismes, ocurrencia y anécdotas.

 

La veneración por Fray Nano lo llevó a crear el embuste de que fue este quien traducía la reglas del béisbol en español siendo que esta actividad la realizó Fray Kempis durante 29 años (de 1940 a 1969).

 

La negación del personaje, cosas de “princesos” y de quienes creen que al ojo del amo engordan los lacayos.