CUANDO FRACASA LA MIRA PERO NO EL DISPARO…

Por Juan José Sánchez B.

@JJSanchezB

 

Diablos44 de Agosto de 2017- Es casi inminente que los Diablos Rojos del México despedirán al Parque Fray Nano haciendo historia… y no de la buena: por primera vez en la historia del equipo (a excepción de 1980 cuando por la huelga se dieron de baja de la liga) no calificarán a playoffs en años consecutivos.

 

Es claro que esto debe considerarse como un fracaso porque es un equipo que ha acostumbrado a sus seguidores al triunfo constante y a estar siempre entre los protagonistas… precisamente estos dos años ha dejado de ser eso: Protagonista. Pero, ¿De quién es la culpa?

 

La culpa, por lo menos este año, no se dio en el diamante. El México Rojo ha tenido buenos destellos de varios de sus peloteros, como un estupendo Octavio Acosta que, casi es un hecho, terminará como el pitcher más ganador del año en LMB; un Nathanael Santiago que se hizo un cerrador sólido esta temporada, un brazo de confianza en un cuerpo de relevistas que necesitaba urgentemente alguien que pusiera orden; también un sólido Ramón Urías que volvió de su lesión y ha sido constante en el bateo... por otro lado, la dirección de Miguel Ojeda ha sido adecuada, manejando bien a sus peloteros y con buena estrategia en el uso del bullpen.

 

Pero sin duda lo mejor del equipo ha sido su entrega de lo cual es muy culpable el staff de Ojeda y el liderazgo del propio Negro en la caseta. No hay jugador que deje de correr a primera base o un lanzador que no ponga todo en sus lanzamientos, es un equipo luchón… pero eso no es suficiente, es más, es indigno de la historia de Diablos…

 

Por años el México fue el equipo más poderoso de la liga, tenía los mejores peloteros del país y había inversión importante para traer extranjeros de primera línea(recuérdese a Roberto Ortiz, a Pat Bourque, a Ty Gainey o a Roberto Kelly). Esas figuras rompían la liga y fueron reconocidos como los mejores peloteros en su momento… Este año no se pudo tener este pelotero que marcada diferencia…

 

En invierno se dio un absurda pelea entre los directivos de la liga por la cantidad de peloteros Mexico-americanos que tenía derecho a contratar cada equipo, asunto que llevó a los Diablos a declarar una “mexicanización del equipo”, es decir, apostarían por tener un róster únicamente con jugadores nacidos en territorio nacional (que no significa lo mismo que mexicanos). De golpe, Alfredo Harp y su gente cercana dejaron de lado un aspecto histórico de Diablos: ser el equipo con los mejores peloteros. Al limitar el espacio del róster a puro pelotero nacional, privó a los Diablos de hacer un equipo competitivo dentro de una liga donde solo compiten cinco o seis novenas…

 

La decisión como tal es romántica y loable y, de hecho, en eso NO RADICA EL FRACASO: entonces, ¿En qué radica? La respuesta tiene dos vertientes.

 

Primera: se “mexicaniza” al equipo sin invertir en la compra de los mejores peloteros mexicanos. Perdón, pero Diablos es eso, es poder económico, es el gran ogro que debe devorar al rival. Así crecimos, así es la tradición y este año la que otrora fuera inagotable chequera de Alfredo Harp se cerró y solo apostaron por figuras mediáticas que, parafraseando al gran periodista Raúl Mendoza, es triste ver que tengan que buscarse la vida jugando una pelota que ya superó sus facultades.

 

Segunda: el fracaso de Diablos solo es muestra de un mal crónico de nuestro béisbol: la carencia de talento desarrollado en México. Diablos le apostó a gente formada en su academia y el resultado es claro: no hubo el talento suficiente para ser un equipo protagonista.

 

Hoy por hoy es un hecho que un equipo que le apuesta a peloteros formados en México no tiene posibilidad alguna de destacar ni en una liga poco competitiva como la LMB. Claro, sencillo, contundente y doloroso… Muy doloroso.