TURNO AL BAT
27 de Febrero de 21025- “El béisbol es analogía de la vida misma” Ganar es el momento de mayor felicidad para un equipo, el triunfo es el reflejo de que todos los objetivos se cumplieron, que el plan funcionó o en su caso se adaptó y la ejecución estuvo a la altura de la expectativa, con todos los elementos dejando en el terreno su mayor esfuerzo, porque el TeamWork siempre traerá satisfacciones y nos pondrá un paso más cerca del título.
Corriendo a primera base. La frase beisbolera más recordada es “pitcheo el nombre del juego”, pero detrás de cada staff de lanzadores triunfadores hay por lo general un compañero de batería, el cátcher, quien se encarga de dirigir sus lanzamientos, de darle el jalón de orejas o bien el grito de tranquilidad, además claro darle al serpentinero la confianza de que por muy difícil que llegue la pelota al home, él va a atraparla. El receptor también es quien ordena a la defensiva conforme al lanzamiento que va a pedir y, más aún, es en quien el mánager se apoya para “tomar temperatura” del equipo y poder así hacer los ajustes. Los Catchers, los hombres de la armadura detrás del plato, son piezas clave en cualquier equipo triunfador que usted recuerde y aquí vamos a recordar a algunos cuantos que nos vienen a la memoria como destacados en los 100 años de la Liga Mexicana de Beisbol.
Robando segunda. En los albores del circuito, la posición, como muchas otras del juego, tenía de principales protagonistas a peloteros extranjeros de la talla de Roy Campanella, “Chico” Hernández y, por supuesto, el gran Josh Gibson o “Bicho” Pedroso, mientras que Bernardo López, “Bimbo” Villegas y Alfonso Nieto comenzaron a abrir el camino a los nóveles catchers nacionales, para que en la década de los 50s surgieran nombres como “Beto” Palafox, Guillermo Frayde o Rudy Sandoval, posicionados ya como titulares en equipos campeones.
Camino a la antesala. Hacia los 60s vino el desarrollo de talento nacional y aparecieron en los órdenes al bat de novenas campeonas, “Pilo” Gaspar, Rudy Sandoval, Gregorio Luque, Lupe Cansino o Jaime Corella (quien tiene el record de fildeo en la posición) pero hubo varios extranjeros como Dick Czekaj, cuyo batazo por arriba de la barda grande del Parque del Seguro Social, dicen que aún no cae y fue pieza importante para el 2º título de los Tigres (1960) mientras que el “Charro Negro” Elrod Hendricks formó en Jalisco uno de los dúos más temidos de la historia junto a Winston Llenas, actuaciones que le valieron para llegar a Grandes Ligas y formar parte de la plantilla de los múltiples campeones de la Liga Americana, Orioles de Baltimore y es en esta década que aparece con Diablos Rojos del México un joven receptor que probó suerte en Grandes Ligas, pero sobre todo llegó a convertirse en todo un referente de la posición dentro del circuito: Francisco “Paquín” Estrada.
Barridos en home. En los 70s varios de los nombres mencionados continuaron como titulares, aunque apareció otro muy destacado mascoteador, que además de su efectividad con el guante, tenía un brazo que le ganó el mote de Bazooka y por sus brincos sobre la malla para atrapar pelotas de foul, fue llamado “Kalimán” nos referimos claro a Sergio Robles; aunque también hay que mencionar a Luis Peralta, Porfirio Ruíz, Clemente Rosas, Francisco Márquez y Carlos Soto.
Toque por Sorpresa. De los 80s para acá varios son los nombres que destacan, porque vaya que han surgido receptores con calidad de Ligas Mayores, por citar algunos, Sebastián Valle, Saúl Soto, Miguel Ojeda, Noé Muñoz, Carlos Gastelum, Miguel Hernández, Alí Solís, Humberto Sosa, Eliseo Garzón, Jonathan Aceves, Iker Franco, Humberto Cota, Emmanuel Valdez, Héctor Estrada, Mario Iván Santana, Adán Amezcua, Alfredo “Tyson” Meza, Homar Rojas, César Tapia o Manuel Cazarín. En tanto que de más allá de las fronteras llegaron Orlando Sánchez, Juan Apodaca, Alberto Castillo o Bruce Maxwell, todos ellos, junto a varios que escapan a la flaca memoria, vinieron a darle una nueva cara a la posición, con más ofensiva, pero sin descuidar el arte de la receptoría y en muchos de los casos fueron el catalizador para que sus novenas se alzaran con coronas.
Jugada en revisión. Fernando Camargo, Juan Treviño, Martín Terrazas, Rafael Barrón y Vicente Peralta son algunos de los receptores que demostraron en la Liga Nacional (ANABE) sus talentos. Camargo fue en los 70s y 80s uno de los peloteros mayor poder, mientras que Treviño tiene como carta de presentación, haber sido cátcher de 6 juegos sin hit ni carrera, uno de ellos con, ni más ni menos, Fernando Valenzuela. Terrazas y Barrón dejaron muy buenos recuerdos con Tigres y Diablos Rojos en LMB, para luego mostrar momentos destacados con los Metropolitanos Rojos del México en la Liga Nacional y Vicente Peralta, siempre fue un cátcher más que cumplidor a la defensiva y así lo demostró en toda su carrera.
Se acabó el juego. Muchos han sido los receptores destacados en los 100 años de LMB, algunos fueron auténticos magos detrás del pentágono, con momentos especiales en sus Turnos al Bat (como aquel homerun de “Paquín” en 68, que significó el título para Diablos Rojos) y otros son más recordados por sus batazos, aunque eso no significa que con la mascota (guante especial que se ocupa en esa posición) hayan quedado a deber, por el contrario, sus talentos les permitieron llegar a otros horizontes y a algunos ser catalogados como de los mejores catchers en el beis mundial, tal es el caso de Josh Gibson. Sumemos su resistencia para aguantar piconazos, golpes, barridas… podemos seguir escribiendo muchas páginas más y no acabaremos de admirar a estos hombres de la armadura detrás del plato, que tantas emociones y jugadas espectaculares nos han regalado a lo largo de este Centenario de la LMB.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
@EdmondStar16