El Rincón Beisbolero

RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

26 de Enero de 2026- Finalmente y como era previsible, los Charros de Jalisco resultaron los campeones de la temporada 2025-2026 de la liga Mexicana del Pacífico al barrer a los Tomateros de Culiacán en la serie final en apenas 4 juegos. Para algunos, como sumerio, una serie descafeínada mientras que para otros la resolución reiteró que Benjamín Giol es mucha medicina para los guindas.

Serie corta pero que deja material de sobra para el análisis, empezando a nuestro juicio por una verdad insoslayable: la disputaron dos equipos que muy a la vista estaban lejos de ser vistos como “potencias” y que dejaron en claro que a veces sí hay paraíso sin pitcheo.

Seamos claros: no ganaron los Charros gracias a su staff de pitcheo y sí perdieron los Tomateros por causa en mucho a su deficiente rol de abridores. La serie fue definida por el peso ofensivo.

Fueron los asestado por los Charros manotazos en la mesa que inclinaron desde el arranque la balanza a su favor. Aprovecharon a la perfección un bullpen guinda sobrado en falencias, muy “rengo”, que estuvo a kilómetros de distancia de poner al cuadro culichi en la pelea. Ni Manny Barreda, ni Luis Cessa, ni Del Bonta Smith ni Aldo Montes fueron capaces de mostrar algo más que voluntad para defender una causa que legó con algo de méritos pero se mostró falto de capacidad. Ninguno de los cuatro fue capaz de llegar a la tercera entrada, algo que dice mucho.

CONTRASTE– Pero tampoco hay mucho de bueno que decir de los abridores de los hoy campeones, no hubo salidas extraordinarias, sobresalientes, que pesaran en los juegos.

Lo que sí pesó y de más fue la capacidad de la ofensiva para armar ataques tempraneros, para hacer daño a la hora cero que ayudan a entender la capacidad del manager para llegar al compromiso final tras haber estudiado al rival casi de manera íntegra.

El resultado es un periodicazo en el rostro a quienes intentan desdeñar los logros de Benjamín Gil, a quienes señalan, equivocadamente, a que solo se luce con equipos “buenos”, con especial de trabucos y en este caso, reiteramos, los Charros campeones estaban lejos de serlo. Bateo fuerte, sí, pitcheo flojo, escaso, y la suma da que quedó muy lejos de tratarse de un “equipazo”.

Por el contrario, para Lorenzo Bundy el camino se le empinó desde el comienzo, actuando en modo reactivo, sin nunca poder tomar la iniciativa, conduciendo un carro que desde el inicio “cascabeleó”, que expulsaba humo y cuyo armazón tronaba por varios lados.

Digamos que siguiendo la analogía automovilística, el auto estaba averiado desde que salió de la fábrica.

DUDAS– Como para no quedar cortos en el análisis, se agregaría la duda, la cuestión dubitativa que generalmente surge al calor de las acciones: sabiendo que la ofensiva de los Charros carga su poder hacia el bateo de los zurdos, ¿cómo es que los Tomateros no fueron por un pitcher zurdo de refuerzo? SI ya habían elegido a Allen Córdoba como refuerzo para semifinales, ¿por qué jalar a otro jadinero (Estevan Florial) y dejar descobijada a una rotación que a excepción de Barreda, lucía muy rala?

“Error de cálculo” se podrá decir, se le apostó a la soberbia de creer que “en pitcheo andamos bien” y digamos que en el pecado llevaron la penitencia.

Y es una visión más general, habrá que decir que al beisbol mexicano ya le está pesando eso de que en la liga (antes) Mexicana de Beisbol, se privilegie desde tiempos recientes la masiva concurrencia de jugadores extranjeros y se vaya deshaciendo al beisbol de mexicano de peloteros nativos a quienes darles tiempos de maduración. De estos hablaremos después.

Resumiendo, los Charros con una actuación más que suficiente para resultar  los campeones y los Tomateros con un desempeño con cara de primera vuelta.

Y ahí viene la Serie del Caribe.

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