RINCON BEISBOLERO
Por: José Carlos Campos
ELENCO- Fantes que se aceleren los ánimos anticipamos la aclaración pertinente; el título de esta entrega se refiere únicamente en lo que se refiere al beisbol nacional local, al que se practica todo el año en nuestro territorio y no alude al ralo (escasos) material que se sabe y observa en las diferentes ligas de Estados Unidos o, incluso, en Asia. Conste.
Y es que de cara a la inminente Serie del Caribe que se efectuará en Guadalajara y revisando los roster de los dos equipos que participarán (Charros y Tomateros) una ojeada nos hace ver que en México ya no son tiempos de diversos nombres y figuras a quienes se les pude etiquetar con el beisbolero apócope de “caballos”, hoy en día “la caballada está muy flaca”.
Cuestión de repasar los nombres de quienes fueron convocados como refuerzos para percatarse de que hizo falta esfuerzo par a encontrar personajes de renombre, de calidad certificada como para dar por bueno que los clubes campeón y subcampeón de la pelota invernal mexicana de nutrieron con lo mejor del elenco nativo.
Nombres que en el mejor de los casos suenen “interesantes” pero hasta ahí lega la viada. Veamos: Charros llamó a Santiago Chávez, Haper Gambo, Alexis Wilson, Luis Márquez Luis Miranda Leo Heras y Jesús Cruz. ¿Acaso uno o dos que puedan ser enlistados en el “top ten” de lo mejor del establo nativo?
Tomateros llamó a Juan Uriarte, Rodolfo Amador, Guadalupe Chávez, Víctor Mendoza, Jasson Atondo, Wilmer Ríos, Carlos Sepúlveda, Faustino Carrera, David Reyes, Rafael Córdova, Norman Elenes y Braulio Torres-Pérez.
SI nos lo permiten, el único “top ten” que vemos es a Reyes, tal vez siendo el lanzador más destacado de la generación actual y por debajo de él a Wilmer Ríos, a quien creemos ya se le pasó su “prime time”.
Así lo vemos.
DUDA– Y es que sin ánimo de retroceder en el tiempo, la pregunta que nos nace es no hay ya a la vista nombres y figuras como hubo en el pasado, peloteros que aún sin llegar a Grandes Ligas daban cuenta en su país de su calidad competitiva, que encarnaron en su época generaciones de protagonistas que tal parece será difícil de imitar.
Lo repetimos: no estamos considerando al elenco de peloteros que deambulan por Grandes Ligas o están haciendo su lucha en las ligas Menores, algunos incluso ejerciendo su papel de hacer imaginar que en un futuro (esperamos no muy lejano) se conviertan en estelares, sea de aquí o de MLB.
Y otra pregunta que nos hacemos es, contando con elemento solamente local y 100 por ciento nativo, ¿se podría armar una selección con al menos un mínimo márgen de posibilidades de hacer un buen papel en un, suponiendo, clásico Mundial? ¿’Cuántos “nacionalizados” o mexico-americanos se necesitarían para que ello ocurriera?
SISTÉMICO– La situación que vemos deriva de una falla estructural que se advierte y que radica, creemos, en la ausencia de una visión objetiva de este deporte por parte de quienes presumiblemente lo conducen. Están en su derecho de atenderlo como negocio, porque tienen cuidar sus empresas, sus inversiones, su producto: lo demás llegará si tiene que llegar.
Ha sido en esa cruzada que decidieron modificar sus planes de negocio, en mucho a la ruptura de L(a)MB con Grandes Ligas debiendo alejarse de la gran mentira que los hizo monopolio exportador y dirigirse a su elemento central de ofrecer espectáculo en su liga, atendiendo en lo que puede sus llamadas academias. Que salga lo que deba salir pero el chiste es vender, eso no cambia aunque no esté ahí el gran negocio.
Pero las academias no atienden la demanda de más peloteros que para eso han acudido a la mecánica de saturar de extranjeros al circuito, de nacionalizar a quien se deje y ponerle nopal en la frente al nacido en el otro lado.
Todo este enjambre de aparentes soluciones tendrá, pensamos, los primeros resultados en al menos 10 años, cuando menos.
Y será cuando tal vez podamos decir que surgirá un incipiente “jet set” nativo.