RINCON BEISBOLERO
Por: José Carlos Campos
13 de Febrero de 2026- Se cerró el ciclo de pelota invernal al caer el último out de la serie del Caribe celebrada en Guadalajara. Se agotó lo que se vendía y ahora es dar el paso a una primavera que habrá de estrenarse con la celebración del Clásico Mundial que aparece a la vista el próximo mes de Marzo.
Y ese el tema por ahora, postergando por ratos la exaltación al inicio de la temporada 2027 de las Grandes Ligas que no es sino el “platillo principal” del calendario anual beisbolero a nivel mundial. Pero antes, una especial de “entremés” llamado Clásico Mundial.
El invierno de pelota concluyó con el sonoro manotazo en la mesa de los Charros de Jalisco al resultar monarcas del Caribe, golpe que produce la reacción inmediata de suponer desde ahora al club jalisciense es ya un protagonista esencial de la LMP, etiquetarlo como uno de los clubes “grandes”, muy presentable, y que sirve para seguir poniendo al alza la imagen de Benjamín Gil… aunque a algunos (muchos tal vez) no les agrade verlo en la fotografía.
Y precisamente Benjamín está llamado a ser uno de los ejes centrales de la historia que se contará sobre la participación mexicana en el clásico. Eso está cantado.
VATICINIO– Ya quedará atrás lo que pasó en Guadalajara y las reacciones que generó, salvado incluso el caso del chisme de lavadero que surgió al calor de unas declaraciones de Benjamín que aludieron a un periodista que aprovechó para intentar hacerse pasar por (nuevamente) protagonista de la pelota nacional. ¡Vamos!, creyó que la mención era nota pagada y para eso él es experto.
Habrá pasado el trago amargo que han tenido que engullirse los seguidores de los Tomateros de Culiacán que hoy ven a Benjamin como némesis del club guinda, némesis que por cierto tiene muchos seguidores en la capital sinaloense y al que siguen venerando en el recuerdo.
A ese mismo personaje que ahora habrá de encarar el reto de conducir a la selección mexicana a lo que se espera sea una destacada actuación en el clásico y que sirve para mostrar que así sea a base de volteretas nacionalistas, la pelota nacional tiene argumentos para defenderse.
No va con todos los disponibles (Urquidi fuera, Paredes en duda) pero sí con lo más cercano a lo que se pudo echar mano pero por lo exhibido hasta ahora, por lo menos del manager no debe haber preocupación, Benjamín también quiere vitrina para exhibirse.
FANTASMAS– Una crítica recurrente para Gil lo es el que no había podido con los fantasmas de su pasado, de no haber podido sobresalir en torneos internacionales pero el triunfo de Charros en la Serie del Caribe fue una especie de “exorcismo” para ahuyentar a uno de los fantasmas.
Conocemos al tijuanense desde hace años, nadie nos va a contar que su forma de ser es su enemigo, que es muy bocón y le añaden como defecto su notoria forma de llamarle al pan, pan y al vino, vino. Eso lo sabemos desde hace rato.
Pero reconocido tiene que ejerce como pocos en México el liderazgo, que lo entiende y acepta como su forma de ver el beisbol y que a la vista es una virtud que se debe apreciar con la mira puesta en el evento que se avecina.
Y mire: la selección mexicana está lejos de ser un trabuco o algo parecido, se trata de un grupo que le acercan, que Gil no formó y que le confían en base a su ya probada capacidad de dirección y liderazgo.
Estamos lejos de aspirar a llegar al juego final pero no tan lejos de convertirse en un equipo animador del torneo, Benjamín sabe que no puede pedir lo imposible pero sí a exigir el máximo esfuerzo de sus peloteros.
La suerte está echada y ya sabremos qué le depara el equipo mexicano. Lo cierto es que en beisbol hay que saber unir talento en la ejecución y talento en la estrategia… y de lo segundo pocas dudas quedan. (Cabe la aclaración, este es un espacio no pagado, como el “protagonista” presume que sí lo es el suyo).